La risa, altamente contagiosa, fortalece el sistema inmunitario, rebaja tensiones y alivia el estrés. Además, estrecha el vínculo con otras personas. A veces, una buena sonrisa a tiempo vale más que mil palabras.
(reportaje publicado en la revista Cuerpo Mente, en el número de diciembre)
Léelo en PDF: Reír, la terapia más divertida
En 1950, al ingeniero norteamericano Charles Douglass se le ocurrió una idea brillante con la que revolucionó la televisión. Se había percatado de que cuando alguien estallaba en carcajadas, acababa contagiando a quien tenía a su alrededor. En aquel entonces trabajaba en una cadena televisiva y se le ocurrió grabar a gente riendo y poner esas grabaciones en los programas de humor y en las comedias que se filmaban sin público. No hizo falta mucho tiempo para darse cuenta de que a los espectadores, en sus casas, les parecían más graciosos los gags; tendían a reír más e incluso llegaban a considerar la serie más divertida.

Para variar, me gusta como siempre, lo que escribes. No hay como reirse, de todo y hasta por gusto, ya que la exageración incluso te distiende, te hace sentir bien, como bien destacas como terapia. La chacota, la ironía fina, y los chistes, en círculos de amigos o familiares, nos regalan gratos momentos.
Saludos Cristina
Muchas gracias Ramiro por tu comentario. Y… a reír! Un abrazo!