Serendipias científicas o lo que se esconde detrás de la casualidad

En muchos descubrimientos científicos, el azar ha funcionado como detonante de la creatividad de los investigadores. Puede que sin el pequeño empujón de la fortuna, hoy no existirían ni la penicilina, ni el velcro, ni el teflón.

En la revista Historia y Vida, publico este mes de enero un reportaje sobre las serendipias científicas, ¡un tema muy interesante!

A veces, un incidente insignificante y cotidiano es capaz de cambiar el curso de la vida e incluso de la historia de la humanidad. Un día cualquiera de finales de verano, cuando aún las jornadas eran largas y calurosas, un joven estudiante Isaac Newton salió después de cenar al jardín y se sentó a la sombra de unos manzanos. Estaba recostado en un tronco, relajado, cuando una manzana cayó a sus pies con un ligero ruido sordo. Newton se quedó mirando aquella fruta en un estado ensimismado. Había observado aquel suceso cientos de veces y, sin embargo, en aquella ocasión lo sumió en un estado contemplativo. ¿Por qué debía descender siempre perpendicularmente a la tierra?

Más en la revista de este mes… :D

 

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Acerca de Cristina Saez

Curiosa empedernida y contadora de historias. Soy periodista freelance y desde hace algunos años escribo sobre ciencia, arte, tecnología y pensamiento en varios medios.
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