Durante mucho tiempo asociado a los yoguis y a los hippies, a posturitas raras y palabrejas como “oommm”, la ciencia ha demostrado ahora que meditar cambia la estructura y la función de nuestro cerebro. Mejora nuestra capacidad de aprendizaje, de atención y de concentración; potencia nuestra memoria, nos sosiega, estimula nuestro sistema inmune y, además, nos hace mucho más empáticos.
Mañana en el suplemento Es, de La Vanguardia, publico un reportaje sobre este tema. Curiosamente, este mes también en la Revista Cuerpo Mente hay un reportaje mío sobre el mismo tema. ¡Coincidencias! Ambos se realizaron muy separados en el tiempo, pero imagino que por cuestiones editoriales, se han ido retrasando en su publicación y al final.. coinciden!! No obstante, ambos tienen enfoques bien distintos y si bien, en el fondo, explican lo mismo: que meditar es la mejor medicina para nuestro cerebro, lo hacen desde perspectivas y ámbitos diferentes.

M’ha encantat Cristina, com sempre. Avui més que mai s’hauria de donar importància aquestes pràctiques. No et sembla que encaixa genial en el tema d’aquesta carta? : http://centripetally.wordpress.com/2012/09/29/independencia-interior/
ja em diràs!
Emiliano
Pingback: La Independència Interior | Centripetally