Viticultores frente al cambio climático

Viñas de xarel·lo en el Baix Penedès en una imagen tomada al final del verano pasado. Gemma Miralda

Viñas de xarel·lo en el Baix Penedès en una imagen tomada al final del verano pasado. AUTOR: Gemma Miralda

El ministerio de ciencia y tecnología aprueba el proyecto de investigación Cenit Demeter, que une a 27 empresas del sector del vino y el cava

(Publicado en La Vanguardia, en la sección Vivir. 1 de diciembre de 2008. Descárgate el PDF viticultores-frente-al-cambio-climatico)

Más vale prevenir que curar. Ésa es la filosofía que hay detrás del proyecto de investigación Cenit-Demeter al que el Ministerio de Ciencia y Tecnología acaba de dar luz verde y que pretende diagnosticar los efectos del cambio climático en las viñas y hallar soluciones para paliarlos.  Cuenta con un presupuesto total de 27 millones de euros, de los cuales más del 45% estará subvencionado, y  agrupa a 27 empresas españolas vinculadas al sector, lideradas por Bodegas Torres, que hasta el 2011 unirán esfuerzos y conocimientos.

Los Cenit se enmarcan dentro del plan estratégico del gobierno español Ingenio 2010 y están destinados a incrementar los recursos destinados a la I+D+i de la industria española.  Su planteamiento resulta muy novedoso puesto que estos planes fomentan, por primera vez, el trabajo en equipo entre el ámbito empresarial y elcientífico.  “El Cenit-Demeter pretende conseguir algo que en Europa es habitual y en España aún no, y es que las empresas del sector colaboren con universidades y centros de investigación -indica Fernando Zamora, catedrático de química de la Facultad de enología de la Universitat Rovira i Virgili-. El objectivo es unir  recursos y conocimientos;  ideas tenemos todos, ahora se trata de compartirlas para mejorarlas”.

El proyecto durará cuatro años y 31 grupos multidisplinares vinculados a 17 centros públicos de investigación y  cinco centros tecnológicos estudiarán desde los cambios de expresion génica en el proceso de maduración de la uva hasta técnicas vitícolas de adaptación del viñedo a las nuevas condiciones derivadas del cambio climático; o medidas medioambientales como la reutilización de aguas residuales y el análisis del ciclo de vida del sector del corcho.

El proyecto Cenit Demeter comenzó a gestarse hace alguno años, cuando los vitivinicultores comenzaron a notar cómo las cosechas se adelantaban un par de meses y bajaba la producción.  Sólo en 2005, en el Penedès, las viñas sufrieron un fuerte estrés hídrico y el rendimiento cayó un 30% . “La alarma saltó en 2003. Al principio pensamos que se trataba de algo excepcional, pero, desde entonces hemos comprobado como cada año los ciclos vegetativos de las vides son más cortos y se han producido cambios en el proceso de maduración de la uva”, explica Jaume Gramona, enólogo y gerente de Gramona.

Más calor y menos lluvia

Hace cinco años que los vitivinicultores comenzaron a preocuparse por la calidad de sus vinos. Veían cómo el incremento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones estaba produciendo un desfase entre la maduración de la pulpa, rica en azúcares, y responsable de la graduación alcohólica del vino, y la de la piel y las pepitas, que es la que confiere a los mostos sus cualidades básicas:  aroma y frescura, en los blancos y cuerpo, en los tintos. En 2006, se reunieron por primera vez empresas y centros de investigación del mundo del vino y formaron el consorcio Demeter, el acrónimo de “Desarrollo de estrategias y métodos vitivícolas y enológicos frente al cambio climático”. “Es la primera vez que empresas que son de la competencia se ponen de acuerdo para trabajar de forma conjunta en temas estratégicos -considera Mireia Torres, que lidera el proyecto-.  El cambio climático nos afectará a todos; uniéndonos, podemos avanzar más en investigación y conseguir antes resultados”.

“De momento -puntualiza Mireia Torres, de Bodegas Miguel Torres- lo que hacemos es una investigación de carácter preventivo.  Si en los años con climas extremos las bodegas hemos notado un cierto efecto, tenemos que estar preparados para lo que vendrá en el futuro, porque si se cumplen las predicciones,  las temperaturas subirán entre 0,9 y 1,5 grados”. Las conclusiones que vayan arrojando estas investigaciones guiarán la decisiones de algunos viñedos, que ya han empezado a buscar zonas más frías para intentar conservar la frescura y la acidez natural de los vinos.

Para Zamora, de la URV, la situación actual “es una oportunidad que nos obliga a pensar y a reflexionar para hacer mejor vino.  Las bodegas se tienen que adaptar a las nuevas condiciones y encontrar medidas para compensar la situación, como buscar variedades que maduren más lento con el clima, aplicar técnicas como la desalcoholización parcial o seleccionar levaduras que produzcan menos alcohol. Al final, tendremos mejores cavas y vinos,  sin lugar a dudas”, concluye Zamora, de la URV.

El dato

El sector vitivinícola tiene un gran peso en la economía española.  España es el viñedo más extenso del mundo, con 1.174.00 ha, lo que supone casi el 15% de la superficie mundial. Y es el tercer país exportador de vinos del mundo, con cerca de 14 millones de hectolitros, el 17% del volumen mundial.

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