Nacidos con la red

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Sí, es cierto: con la tecnología el mundo ya no es lo que era. Ni los chavales.   |  Para las generaciones nacidas o crecidas cuando internet y los móviles eran una realidad, la tecnología no es una novedad. La usan para relacionarse, para vivir. Forma parte de ellos

(reportaje publicado en el suplemento ES de La Vanguardia. Puedes leerlo aquí)

Carlos se acaba de licenciar en derecho y, pese a la crisis y las expectativas poco halagüeñas de conseguir trabajo estos días, ha comenzado a enviar currículos a diestro y siniestro a bufetes de abogados. Les adjunta una carta en la que les cuenta que se ha formado, sobre todo, en derecho financiero, que es lo que más le gusta, y que ha seguido varios cursos y seminarios; ha hecho prácticas en la Abogacía general del Estado y, también, domina el inglés y tiene conocimientos de alemán. Y eso no es todo:  este veintiañero forma parte de esa generación de jóvenes nacidos tan sólo 10 años después de que saliera a la venta el pimer ordenador personal que se manejan como pez en el agua con las nuevas tecnologías.

Según un estudio estadounidense publicado recientemente, The Pew Internet Project, estos chicos, de media, se han pasado unas 5.000 horas jugando a la consola; el boom de internet los pilló en la ESO y, desde entonces, han navegado porla Red  unas 3500 horas y enviado unos 250.000 mails, sms y mensajes de messenger; han asistido al naciemiento de Google, de Wikipedia, de YouTube, de los fotologs; seguramente, ya no conciben sus relaciones sociales sin el messenger, ni Tuenti ni Facebook; ni tampoco  sin el móvil, del que se habrán pasado colgados nada menos que unas 10.000 horas, o lo que es lo mismo, 417  días seguidos.

Pero Carlos, todo esto, claro está, no lo incluirá en los currículos que mande a las empresas aunque… quizás debería. La Harvard Business School acaba de lanzar el libro The Kids are Alright, las conclusiones de una investigación que se llevó a cabo para identificar el impacto de la Gamer Generation, o generación de los videojuegos, en el mundo del trabajo. Y, para sorpresa de muchos, los datos que arroja poco o nada tienen nada que ver con la opinión generalizada que se suele tener de los jóvenes enganchados a las TIC: resulta que no están tan atontados como muchos pensaban, sino todo lo contrario. Según esta investigación, esta generación que ha crecido jugando a Mario Bros y al World of Warcraft es más sociable, más leal con sus equipos compañeros  que aquellos que no han echado nunca ni una partidita. Además, estos chicos TIC están más preparados para encarar el fracaso; optimizan mejor el cumplimiento de las tareas y, dice el estudio, están especialmente preparados para prosperar en la empresa del mañana. 

Nativos digitales

Esta generación está alfabetizada casi por completo en internet y las tecnologías de la información, como refleja el hecho de que siete de cada 10 chavales de entre 16 y 24 años se conectan al menos una vez por semana. Y un dato más: el 91% de los jóvenes usan las TIC,  frente al 5% de los adultos mayores de 65 años que lo hacen. Además, ni tan siquiera piensan o dejan de pensar que las están usando. Para ellos es algo natural, como lo era para un par de generaciones atrás ver la tele o llamar por teléfono. Muchos tienen un ordenador con conexión en casa y los que aún no disponen de uno, se conectan desde el ciber o el instituto.  Y, de un tiempo a esta parte, por la manía de nuestra sociedad de diseccionarlo todo, categorizarlo y clasificarlo, sociólogos, psicológos y, por ende, medios de comunicación comienzan a hablar de “nativos digitales”, un término que acuñó el estadounidense Mark Prensky en 2006  para referirse a estas nuevas oleadas de jóvenes nacidos en la digitalidad y que contrapone a los “inmigrantes digitales”, aquellos que han tenido que migrar hacia ese nuevo mundo. 

“Es complicado clasificar a una generación y más cuando se utiliza de un modo más publicitario o periodístico que realmente como descriptor sociodemográfico –alerta Joan Mayans, director del Observatorio de la Cibersociedad -. Últimamente, se habla mucho de la generación gamer y de la digital, ambas con mucho peso tecnológico y es evidente que nuestros jóvenes son muy digitales en comparación con otros grupos de edad de la sociedad. Se puede hablar de nativos digitales, pero hay que contextualizar las categorías”. En cambio, para Ángel Gordo, catedrático de sociología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del libro Cultura  digital y movimientos sociales (ed. Catarata, 2008), no existe una generación de jóvenes 2.0. “Son una minoría. En España, sólo el 40% de la población tiene acceso a las TIC, por tanto, no es un porcentaje significativo. Se está intentando crear una nueva clase de jóvenes, pero es una falacia”. 

Lo que está claro es que los chavales que han nacido en las dos últimas décadas tienen un dominio de las nuevas tecnologías que le da mil vueltas, por lo general, al de sus padres, que miran entre fascinados y aterrados lo que saben hacer sus retoños. Y en este sentido,  el término “nativos digitales” sirve también para enfatizar aún más la brecha que existe entre aquellos que utilizan las TIC,  viven totalmente inmersos e ellas desde que nacieron, y las utilizan de manera natural, sin cuestionarse ni tan siquiera su uso, y aquellos que han tenido que aprenderlas. “Los jóvenes están al mismo tiempo endiosados y demonizados –señala Gordo, de la UCM-. Por un lado, en las noticias se habla de ellos y se los relaciona con la obesidad, con los trastornos conductuales, con suicidios, con muertes en la carretera por imprudencia, con palizas. Y al mismo tiempo, están mitificados para apuntar hacia el desarrollo de la sociedad de la información”. Ellos lideran los usos de la nueva red 2.0. “¿Cómo es posible que estén cuestionados a lavez que los hayamos convertido en una killer application, en el principal objetivo del messenger, de YouTube, de las redes sociales, de Flickr? Las nuevas tecnologías son una especie de laboratorio para que los jóvenes se socialicen en una lógica de mercado”.

Conectad@os

Pero, ¿tan distintos son estas nuevas generaciones de adolescentes conectad@s de su padres? Pues sí o no, según quién opine. “Ya nada es como antes”, se lamentan algunos adultos cuando ven a sus hijos pasarse horas delante de la pantalla del ordenador chateando o jugando a la consola con un amigo que está en la otra punta del planeta. Pero es que el mundo ya no es como era hace diez años. Desde que Google irrumpió en las pantallas de los ordenadores de todo el planeta, todo es diferente. De hecho, y para ser más exactos, desde que los primeros ordenadores personales se colaron casi de puntillas en los hogares y fueron arrinconando al rey de la casa, el televisor, incluso la vida familiar ha cambiado: los temas de discusión entre padres e hijos, los regalos navideños y de cumpleaños e incluso los castigos. Ahora todo pasa por los bits. “¡Castigado sin conectarte todo el fin de semana!”, “Mira, mis padres me han regalado un disco duro multimedia para que pueda ver directamente en la tele las pelis que me bajo” o “acabo de uplodear las fotos que hicimos ayer al salir de clase”. 

Las TIC les sirven para relacionarse, para estar en contacto con sus amigos. Hace una década, se llamaba por teléfono o quedaban en la plaza al salir de clase. Ahora se mandan sms y chatean desde casa después del cole. A veces, quedan en un ciber, que es la excusa para quedar y estar un rato juntos o se ven en la red, que se ha convertido en un ciberespacio de encuentro. Para Aníbal de la Torre, profesor de secundaria del Instituto cordobés de Palma del Río, “los adolescentes que tienen mucha vida social digital son los que presentan mejores destrezas sociales en su entorno analógico”.

¿Que qué hacen los jóvenes con las nuevas tecnologías? Pues muchas cosas y seguramente nada diferentes a la de los jóvenes de hace una o dos generaciones atrás: quedan con sus amigos, hablan, se explican cotilleos, cosas que han pasado en clase, se divierten y también se aburren. Buscan información para trabajos del cole, y también juegan. La diferencia entre ellos y la generación de sus padres radica en la forma de llevar a cabo todas esas acciones:  ahora los chavales se valen de todas las posibilidades que les ofrecen las nuevas tecnologías. Mandan un sms para quedar con el resto del grupo, utilizan el messenger para charlar con los colegas, y miran wikipedia y otras páginas similares, en lugar de ir a la bilbioteca, para hacer los deberes del cole.

“Las actividades que se desarrollan en la pantalla son muy variada y algunas tienen que ver con la imagen y otras con la comunicación, socialización, expresión, intercambio, música, etc. Los jóvenes han incorporado todas las nuevas tecnologías para desarrollar sus perfiles propios de acuerdo a edades e intereses”, considera el psicólogo Roberto Balaguer, experto en el impacto que tienen las TIC en la sociedad, para quien “ para entender qué hacen  en la Red hay que referirse al tiempo de ocio de los jóvenes […] que pasa por el consumo, que puede ser tanto de sustancias, como de tecnología, actividades o vínculos, nuevas formas de contactarse y vincularse. Es lo que he llamado vidasconect@adas, que necesitan dela conexión para sentirse, que se viven intensamente en las redes”.

Y no sólo las incorporan, también tratan de darles sentido. Producen usos, sentidos y significados y utilizan los productos que obtienen con estas tecnologías para relacionarse marcar identidad y distancia entre grupos.  Si antes te diferenciabas a través de la ropa que llevabas o de la música que escuchabas ahora sucede lo mismo, simplemente que, además, los adolescentes crean sus identidades a partir de los vídeos que hacen, del mp3 que llevan y de la manera como se pasan música, pior el tipo de foto que cuelgan en su fotolog  y un largo etcétar. “También les sirve para conseguir prestigio social dentro de su comunidad de amigos, popularidad, como los skaters, que cuelgan fotos y vídeos de sus hazañas sobre el monopatín. Y eso les sirve incluso para ligar”, opina el sociólogo Francesc Núñez, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Pero hijo,¿ qué haces tanto rato delante del ordenador?

“Los niños serán más o menos digitales, pero siguen siendo niños y necesitan una educación por parte de su entorno. Lo potenciamlente alarmante de nuestra “generación digital” es que el resto de la sociedad, con sus referentes formativos a la cabeza, conviertan esa característica en una barrera. Que un profesor o unos padres no sepan nada de las TIC implica que no podrán enseñar a sus hijos el modo en el que deben utilizar esas TIC. Más allá de la competencia tecnológica existe una formación moral, ética e integral, que el proceso educativo sigue necesitando”, reflexiona Mayans, al frente del Observatorio de la Cibersociedad.

Y es que, dicen los expertos, de la misma manera que no dejaríamos a un niño solo en uan gran ciudad, tampoco se debe dejar que los hijos caminen por la Red sin cierto control. Se trata de acompañarlos y protegerlos en la navegación, proporcionarles los consejos necesarios para evitar posibles riesgos. Entre las cosas que más temen los padres, además de un mal uso de las tecnologías, es que el ordenador y la consola compitan con los estudios y también con el tiempo que los adolescentes pasan con los padres. En este sentido,un panel elaborado por  el Instituto de infancia y mundo urbano de Barcelona (CIIMU) , un consorcio formado por administraciones y universidades catalanas, arroja conclusiones distintas. “Hay una relación muy débil entre el uso de las nuevas tecnologías y la relación con los padres –explica Pau Marí-Klose, profesor de sociología de la Universidad de Barcelona y director metodológico del Panel familias e infancia-. No porque jueguen más a la videoconsola se relacionan menos con sus padres o valoran menos el tiempo que pasan con ellos. Además, los chicos utilizan las TIC de manera distinta en función de la relación que tienen con sus padres. Los que hablan a diario con ellos y estos hacen un seguimiento del niño, de su día a día, de sus intereses, suelen usar internet para hacer los deberes del cole”.

Y aunque muchos progenitores se quejan del tiempo que los chicos pasan delante del ordenador, para otros, las TIC son una especie de “canguro”. “La dinámica de trabajo tan tremenda de la sociedad actual hace que muchos padres tengan que pasarse muchas horas fuera de casa y la tecnología se han convertido en una especie de manera de solucionar el problema de que los niños estén solos tanto tiempo. Por eso, los críos tienen habitaciones tecnificadas, con tele, consola, ordenador. Un niño encerrado en su cuarto con todos estos medios no tiene que hablar, no tiene que discutir, está entretenido”, destaca Aníbal de la Torre. Pero lo cierto es que los niños y adolescentes serán más o menos digitales, pero siguen siendo niños y adolescentes y necesitan una educación por parte de su entorno. Jóvenes sobradamente preparados en la era digital, pero jóvenes al fin de cuentas.

 

(despieces) 

¿Las tecnologías son buenas o malas?

Pues ni una cosa ni la otra. La tecnología, de por sí, es tan sólo tecnología. Todo depende de los usos que se le dé. No obstante, en muchas ocasiones se le suele colgar varios sanbenitos- El primero, lo peligrosas que pueden resultar para los chavales. “Es cierto que a veces no son conscientes de los peligros que entraña la Red, como por ejemplo, la imborrabilidad – alerta Núñez, de la UOC-, como por ejemplo cuando se hacen fotos. Esas instantáneas saltan irremediablemente de un aparato a otro y es imposible detener la cadena”.  Pero los jóvenes van aprendiendo y generando nuevas pautas de comportamiento. “Ahora se está creando una nueva cultura alrededor del uso de las TIC, se están normativizando los usos, y los chavales avisan antes de echar una foto y piden permiso para publicarlas en el fotolog. Los que no lo hacen, están mal vistos”.

El segundo, el (mal) uso que les dan para los estudios. “Se les culpa de copiar de la wikipedia, pero antes -dice Aníbal de la Torre- no era muy diferente, íbamos a la biblioteca y nos copiábamos la enciclopedia. Para el caso, es lo mismo. La clave están en el profesor, que debe asegurarse de los alumnos han procesado la información y debe exigirles una originalidad, una calidad”.

Y el tercero, si los adolescentes son violentos, la culpa es de los videojuegos y de la tele. “Pero hay otra variable que es el control de los padres, que explica que los niños vean más violencia en tele y que tengan un comportamiento desregulado –apunta Pau Marí-Klose, del CIIMU-. “Con el seguimiento y acompañamiento de los padres, el uso de las TIC puede ser más apropiado. No se trata de que prohíban, sino de que se interesen por la vida de sus hijos, que estén próximos a ellos, les acompañen y guíen”.

Chicos y chicas

En la Red, chicos y chicas –al menos adolescentes- hacen cosas distintas. En el Instituto de Palma del Río, en Córdoba, Aníbal de la Torre  es el coordinador de nuevas tecnologías en el centro y desde la pantalla de su ordenador puede controlar en todo momento lo que hay en los 600 monitores repartidos por el centro. “Los chavales usan las aulas entre clase y clase, al salir al patio. El 90% de las chicas aprovechan esos descansos para conectarse a las redes sociales, tipo Tuenti, mientras que la gran mayoría de chicos prefiere jugar una partida; los más pequeños optan por juegos como Mario Bros u otros tipo arcade, y los más mayores, por juegos en línea, como el World of Warcraft, que requiere pensar en estrategias”.

 

Usos juveniles

Según un estudio de la Universidad del País Vasco de 2006 titulado “Cómo usan internet los jóvenes: hábitos, riesgos y control parental” -que formaba parte del proyecto europeu Eukids Online, cuyo objetivo es identificar factores de riesgo para los niños en la red-, la actividad social de los adolescentes no termina en el colegio o en la discoteca, sino que continúa en la red y se hace más intensa con las herramientas multimedia. Los adolescentes  se comunican más a través de internet, con redes sociales como Facebook, MySpace y Tuenti. Y conciben estas tecnologías como “un bien irrenunciable”. Es más, si tienen que elegir entre diversas formas de ocio, la mayoría prefiere internet frente al televisor.  Estos datos se ven reforzados por otro estudio publicado el año pasado y realizado por la Universidad de Navarra,  en el que se entrevistaron a 20.000 menores, y que mostraba que a los 11 años, el 42% de los chicos escogía la red, frente al 39% que prefería la tele. En cambio, a los 14 años, ese porcentaje se disparaba: 61% para internet y sólo un 23% para el televisor.

¿Qué peligros tiene la red?
Un estudio reciente de la Comissió Europea preguntaba a niños de entre 9 y 14 años procedentes de los 27 países de la UE, además de Noruega e Islandia, por el uso que hacían de las nuevas tecnologías. El informe concluía que los niños ven como algo natural el uso de internet y del móvil. También demuestrar conocer y tomar medidas para evitar los riesgos que puede suponer su uso, entre los cuales citan: no hablar con desconocidos, no darles datos personales, evitar páginas peligrosas o prohibidas, por virus, violentas, porno… Los propios niños tienen bastante claras las directrices de seguridad con las que deben moverse. El estudio demuestra que internet y el móvil son una realidad normal en la vida de los niños. Son sus principales herramientas de relaciones sociales, consumo cultural e informativo.

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4 Respuestas a “Nacidos con la red

  1. Hola,
    Una pequeña precisión. Pareces insistir -lo he visto en varios artículos- en que ‘messenger’ es una red genérica, un estándar -de facto lo es pero no tanto como para que su inicial esté en minúsculas- y debo decir que en realidad es un producto, siendo Windows Live Messenger su ‘nombre de pila’.

    Existen decenas de programas -con sus respectivos protocolos de red- especializados o con funciones completas de mensajería instantánea. Algunos son cerrados -como el citado, o Yahoo! Messenger, o Google Talk-, otros son de código abierto, otros libres. Otros incluso son multiprotocolo y engloban el soporte de un puñado de mensajerías, ya sean propietarias o libres como Pidgin, Miranda o Trillian.

    A lo que voy, que me enredo, es que en este caótico mundo del software y, sobre todo, de Internet, muchas veces incorporamos a nuestro lenguaje cotidiano, por dejadez o desconocimiento, palabras que convertimos en soluciones genéricas. Y no lo son.
    Saludos

  2. Cinquetto,
    Gracias por tus precisiones. Sí, es cierto, los periodistas tendemos a generalizar determinadas palabras y a -mal- usarlas en genérico, cuando son, como bien comentas, tan sólo el nombre comercial de un programa. Tomo nota de tus comentarios para posteriores reportajes 😀

  3. Ay, no estoy de acuerdo. Gracias a Dios quién dá un sentido al lenguaje no somos quienes trabajamos en Marketing: es la sociedad. Messenger es genérico y la gente así lo utiliza para referirse a mensajería instantánea, al igual que “Actimel”, al igual que Cacaolat o ColaCao.

    Windows Live Messenger… no existe en la mente de los usuarios y, por tanto, no existe 😛

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