No te escondas, que te encuentro

Es mucho más que buscar y encontrar direcciones en un mapa. Las tecnologías de localización integradas en los dispositivos móviles permiten a los usuarios establecer conexiones e interactuar con el mundo de formas que hasta ahora jamás imaginaron.

(reportaje publicado el 20 de junio en el suplemento Es, de La Vanguardia)

Puedes leerlo en pdf aquí: gps1gps2,gps3 y gps4

gps

Si se pierde, es porque quiere. Y si no encuentra lo que busca y a quien busca, también. Hace ya algunos años que las tecnologías de localización se han colado en nuestro bolsillo y nos permiten no sólo saber dónde estamos, sino además compartir esa información en la red y saber a quién tenemos cerca. Y eso es lo interesante. Porque lo realmente importante no es dónde estás ni qué haces, sino dónde estás respecto a lo que la gente que te importa está haciendo. Y simplemente eso, sus coordenadas, tienen el potencial de cambiarlo todo: desde dónde compra, hasta con quién habla, qué busca, o a dónde va.

Y es que aunque empezamos a utilizarlos para orientarnos mejor con los mapas, lo cierto es que hoy en día los sistemas de localización – entre otros, el archipopular GPS- se han extendido a muchos otros ámbitos y se emplean para controlar fl otas de camiones, autobuses, coches de alquiler y servicios de mensajería. Los aviones los utilizan para volar; los científi cos para hacer seguimiento de especies de animales y los barcos para encontrar aguas ricas en bancos de peces. También la publicidad y el marketing le han encontrado utilidades: aquella escena de las películas de ciencia fi cción de tiendas que enviaban mensajes a los usuarios cuando pasaban por delante o incluso bonos de descuento, es ya una realidad. Incluso hay videojuegos que convierten la ciudad en un enorme escenario y que se basan en la localización.

“El 85% de las cosas que hacemos están relacionadas con nuestra posición – asegura Ismael Coromines, del Instituto de Geomática (IG)-. Y, por tanto, puede generarse una aplicación basada en la localización para mejorar buena parte de nuestras actividades. Si tengo un coche equipado con GPS capaz de comunicarse con otros vehículos, puede evitar colisiones y accidentes”. La precisión de estos sistemas es tal que incluso la comunidad científi ca de geodesia es capaz de cuantifi car los desplazamientos de las placas tectónicas continentales. “Podemos medir cómo Eurasia se mueve respecto a América y estamos hablamos de precisiones subcentimétricas. Eso, a la larga, puede ayudarnos a prevenir incluso terremotos”, asegura Coromines.

El GPS ha sido una de las tecnologías de más rápida adopción. La hemos incorporado a nuestras vidas mucho más rápido que hicimos con la tele, el mp3 e incluso las consolas de juegos. “La clave – señala el sociólogo experto en tendencias Fernando Garrido- está en que cubre uno de los aspectos más masculinos: la imposibilidad de pedir consejo o información sobre cómo llegar a un lugar. Como dispositivo específi co, sólo sirve para guiarte, por lo que vinculado a un vehículo despegó de forma rápida. No obstante, al mismo tiempo, el modelo de negocio de los fabricantes limitó sus posibilidades. Lo interpretaron como un dispositivo cerrado, en el que el rol del usuario se limita a consultar y dejarse llevar, y no recogieron las claves del momento actual, en las que la necesidad del usuario es participar, interactuar, socializar, personalizar”. Es por eso que la auténtica revolución del GPS viene de la mano del teléfono móvil, que modifica por completo la vivencia y la relación con el espacio, con la ciudad y abre múltiples posibilidades en territorios inimaginables.

Pero, ¿queremos, realmente, estar siempre localizados? ¿Que nuestros amigos y familiares, y otros internautas que ni conocemos sepan dónde estamos continuamente? Planteado así, claro, asusta. Aunque lo cierto es que, tanto si somos conscientes de ello como si no, la información, nuestra información personal privada, fl uye, y en muchas ocasiones sin que nos demos cuenta. Pensemos en redes sociales como Facebook: saben nuestra dirección, nuestro número de móvil, a qué colegio íbamos, quiénes son nuestros amigos, a qué conciertos vamos. Nos conocen tanto y sin embargo ni nos hemos dados cuenta de ello. Es más, con Twitter y programas similares, anunciamos voluntariamente dónde estamos.

Además, de todas formas, nuestro móvil está siempre localizado, porque las operadoras telefónicas tienen que saber dónde estamos a cada momento para que recibamos los mensajes y las llamadas. Y ese rastro que deja podría ser interceptado por un hacker habilidoso, con experiencia y malintencionado para hacer un mal uso. Pero… no es lo habitual. En general, nadie hace un mal uso de nuestras coordenadas. “Nadie va a ser localizado si no quiere ser localizado”, asegura Manuel Reverte, director de servicios de Nokia España.

Una vez superada la paranoia de “¿y si alguien que yo no quiero me encuentra?”, lo cierto es que compartir nuestros datos, dónde estamos a cada momento, tiene sus ventajas y puede hacernos la vida más fácil. Aplicaciones como GasBag muestran las gasolineras próximas con el precio de cada tipo de combustible. WikiMe enseña entradas de la wikipedia de los puntos de interés cercanos, ya sean museos, edifi cios emblemáticos o plazas. Y no es la única utilidad turística que se le puede sacar al GPS. Nokia Maps ofrece servicios sensibles al contexto y basados en la ubicación, como mapas con información de restaurantes, farmacias o transporte público próximos.

Estar localizable y localizado también hace más sociable. Si al salir del trabajo, decide ir al cine y no tiene acompañante, puede actualizar su posición y ver si hay algún amigo cerca disponible o enviar una invitación a través de Twitter para ver si alguien se apunta. “Del mismo modo que en Gmail, en el Messenger o en Facebook tienes a tus redes de amigos y les dices dónde estás, con el móvil ocurre igual. Con el localizador puedes saber si hay algún amigo tuyo cerca y le permite a tu entorno tener información sobre tu situación. Así, si estás en el cine y recibes una llamada, el móvil le dice a la persona que te llama que estás en el cine y que te llame luego”, explica Josep Paradells, profesor del departamento de ingeniería telemática de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Algunas aplicaciones permiten ampliar el círculo de conocidos y chatear y encontrar a usuarios con intereses similares a los nuestros, al más puro estilo de Meetic y otros portales de búsqueda de amigos y pareja.

Uno de los ámbitos en los que más se utilizan estos sistemas es en el de seguridad y control. Desde comienzos de año, el Instituto de Geomática (IG) participa junto a varias empresas europeas en el desarrollo de un sistema de seguimiento de personas con algún tipo de disminución, basado en GPSy otros sensores, y que permite detectar si la persona se ha caído o si lleva, por ejemplo, demasiado tiempo quieta. “Esmuyútil para enfermos de Alzheimer, o personasmayores que se desorientan y se pierden. También se puede utilizar con niños o con animales, como ya se hace en EstadosUnidos”, explica Ismael Colominas, director del IG.

También resultamuyútil en gestión de flotas de vehículos, como taxis, ambulancias o mensajería. Saber dónde está cada vehículo, permite tomar decisiones más rápido y de forma más eficiente. Permite optimitizar las redes de transporte público e incluso se emplea en ganadería para monitorizar a los animales. Es más, los sistemas de posicionamiento contienen relojes atómicos ultraprecisos, por lo que se emplean en operaciones que requieren una gran exactitud horaria, como las transacciones bancarias, la sincronización de redes de distribución eléctrica o incluso internet.

Los videojuegos es otro de los ámbitos en los que los sistemas de localización comienzan a irrumpir con más fuerza, puesto que aportan realismo e involucran más a los jugadores, que tienen que cumplir misiones reales, como ir hasta la Puerta del Sol y tomar una foto. El juego sólo las da por válidas cuando comprueba que realmente el jugador ha estado allí.Unejemplo divertido es Pacmanhattan (http://pacmanhattan.com/), un enorme comecocos que transcurre por las calles del barrio neoyorkino y en donde sus habitantes se convierten en fantasmitas y packmans.

Para los deportistas, disponer deGPS, además de facilitarles su posición en todo momento, combinado con otras aplicaciones les permite registrar datos sobre la distancia que han recorrido y la velocidad que han llevado en cada tramo. Incluso pueden añadir un sistema de control cardíaco.Aplicaciones y accesorios como Nike+Sportband, o elmóvil SamsungMyCoach, hacen que puedan introducir programas de entrenamiento; escoger música para cada tramoy descargar, tras la sesión, gráficas de rendimiento y, si se desea, compartir toda esa información con otros internautas. Los montañeros o aquellos que practican senderismo de alta montaña o navegación a vela lo valoran especialmente estos sistemas, al igual que los ciclistas.

Pero todo esto no es nada.Apenas estamos en los inicios de la revolución GPS. Los expertos vaticinan que en el futuro –y no tardandomucho– podremos incluso pagar impuestos personalizados de circulación y peajes, por ejemplo, en función del uso que hagamos de la red viaria. “La tecnologíamóvil está madura ya y esmuysencilla. El único límite es la imaginación del usuario”, considera Coromines. Así es que ya lo sabes, si te pierdes y te lo pierdes, es porque quieres.

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