Móviles del futuro

Los expertos aseguran que en menos de cinco años estaremos pagando con el móvil en el súper; aprendiendo inglés, historia o literatura a través de la pantalla del teléfono; viendo la serie de anoche en el metro, o consultándole al médico unas dudas por videoconferencia. Son los nuevos usos de los móviles que se avecinan.

(Reportaje publicado en el suplemento ES de La Vanguardia el 17 de octubre de 2009)

Léelo en PDF aquí: Pág1, pág2 y pag3

portada moviles

A Mauro, el móvil le ha salvado la vida. Este hombreseptuagenario vive en un pueblecito en el norte de Brasil. Tiene dificultades para moverse y está aquejado de un problema cardiaco. El médico especialista que lo trata está a bastantes kilómetros de allí y no puede desplazarse a casa de Mauro cada vez que a este le toca revisión. La solución: videoconferencia. Es así como el doctor monitoriza el estado de salud de este hombre, le resuelve algunas dudas y le receta nuevos medicamentos. Brasil es el quinto mercado del mundo consumidor de teléfonos móviles. De sus más de 191 millones de habitantes, nada menos que 180 usan este dispositivo a diario, como Mauro, aunque, paradójicamente, la mayoría de la población de este enorme país, que ocupa casi el50% del territorio suramericano, no tiene acceso a un ordenador.

No obstante, los brasileños, como tantos otros países emergentes, comienzan a sacarle beneficio a esta situación; se han dado cuenta de que el hecho de que el móvil sea una tecnología de uso masivo puede tener beneficios en ámbitos como la sanidad, pero también en educación, por ejemplo. “Muchos brasileños toman contacto con la lectura y la escritura por primera vez a través de la pantalla del teléfono, por lo que nos hemos dado cuenta de que el celular puede tener una función de inclusión social muy importante”, explica Paolo Hartmann, impulsor del Mobilefest (www. mobilefest. org), el Festival Internacional de Arte y Creatividad Móvil, junto con Marcelo Godoy.

La educación y la sanidad son dos de los sectores en los que, según los expertos, la tecnología móvil se va a extender más en los próximos años, junto con el ocio, el trabajo y las finanzas. “Estamos a punto de ver una verdadera revolución en cuanto al uso del móvil”, vaticina Javier García, responsable del lanzamiento del nuevo Nokia N97. “En dos años, nos sorprenderemos con la de usos que le estaremos dando al móvil, muy diferentes de los de hoy en día”. Y la clave de esta revolución hay que buscarla en la convergencia tecnológica, un concepto que se refiere a aunar en un único aparato diferentes utilidades, y en el acceso a internet.

“Hablar por el teléfono ya está muy visto y pocas cosas nuevas se van a desarrollar. Lo que realmente va a revolucionar el sector de la telefonía móvil es el ancho de banda, porque proporcionará un sinfín de servicios a la gente fuera de casa – explica Françoise de Valera, directora de la organización del Mobile World Congress, el evento de telefonía móvil más importante del mundo y que se celebra cada año en Barcelona-. Tu dispositivo se convertirá en un ordenador que llevaremos en el bolsillo, con el que podremos disfrutar de todo el ocio, como ver películas, escuchar música, mirar la tele, y, además, a eso se añadirán los servicios financieros, como poder pagar con tu móvil, en el súper o en el bus”. Y aunque algunas de esas aplicaciones puedan parecernos futuristas, los expertos coinciden en señalar que podremos verlas y usarlas en un plazo corto de tiempo.

No obstante, Amparo Lasén, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, especializada en nuevas tecnologías y miembro del grupo de investigación en cultura digital y movimientos sociales Cibersomosaguas (www. cibersomosaguas. com), se muestra más cauta en este asunto: “Una cosa son las aplicaciones de los móviles y otra, para qué los usa la gente. Es fácil profetizar, la historia de la tecnología está llena de inventos que entusiasmaron a los ingenieros y que la gente no usa, como la videollamada, o al revés, como el SMS”.

Todo en uno “El móvil va a ser nuestro centro de ocio – asegura Javier García, de Nokia-. Podrás llevar tu música preferida, tus vídeos o películas que te bajas en el ordenador y luego las transfieres al móvil. Podrás ir en tren al trabajo mientras ves el último capítulo de House, juegas on line, o miras el informativo en la tele”. Yes que, desde que a mediados de esta década Nokia lanzó al mercado los primeros modelos que aunaban usos, que además de llamar y enviar SMS, permitían escuchar música, o sacar fotos, las utilidades de estos aparatos no han dejado de crecer, sobre todo desde que, además, se pueden conectar a internet.

Es lo que se denomina convergencia tecnológica, un concepto que surgió a comienzos del año 2000, cuando se realizó una encuesta a nivel europeo en la que se preguntaba a los usuarios de móvil qué servicios les gustaría tener integrados en su dispositivo. En aquel momento, los teléfonos servían exclusivamente para hablar y mandar SMS, y tenían una pantalla sencilla monocromática. Los consumidores, para sorpresa de los fabricantes, querían reproductores multimedia, GPSy poder conectarse a internet. Nokia fue la primera compañía fabricante de móviles que se aventuró a lanzar modelos que aunaban estas funcionalidades y al poco, visto el éxito, el resto de marcas se fueron uniendo. “Hace tan sólo cinco años, la gente dudaba de que desde el móvil se pudiera consultar el correo electrónico, e incluso cuando Nokia puso por primera vez una cámara en el móvil, nos preguntaban que para qué serviría. Lo mismo ocurrió con el reproductor mp3. Y, sin embargo, hoy todo el mundo los usa”, afirma Javier García, de Nokia.

Películas en la cuarta pantalla Los expertos creen que, además, la cuarta pantalla va a ser también una buena oportunidad para los nuevos creadores. Muchos ya distribuyen sus cortometrajes así y algunos actores y directores apuestan fuerte por ello, como Kevin Spacey, que hace unos seis años creó www. triggerstreet. com, un lugar para que los jóvenes realizadores mostraran su trabajo, y que presentó durante la última edición del Mobile World Congress, el febrero pasado en Barcelona. La compañía Mofilm, por ejemplo, se dedica a la distribución de vídeos en formato corto y contenidos cinematográficos para móvil. Y Robert Redford es otro de los actores que apuestan por este tipo de contenidos y junto con el Sundance Institute ha producido cortos de entre tres y cinco minutos.

Además de los clásicos servicios de televisión por móvil, la banda ancha conllevará, dicen los expertos, la explosión de las aplicaciones para el desarrollo de la web social. Los usuarios que se conectan a través del terminal móvil a la red no tan sólo lo hacen para mirar el correo o consultar el diario, sino que también se relacionan con sus amistades a través de redes sociales como Facebook o Myspace. “Son una de las aplicaciones más exitosas en internet, por lo que resulta razonable pensar que, una vez se acentúe la convergencia entre móvil e internet, se usará el teléfono de forma generalizada para estar conectado con la gente”, considera Lasén, investigadora del grupo Cibersomosaguas. Además, está el factor económico: mucha gente ahora ya utiliza más redes como Twenti o Facebook para quedar y enviarse mensajes, ya que no les cuesta dinero.

La oficina y el banco en el bolsillo Pero las nuevas utilidades de los móviles no sólo se van a centrar en el ocio, también van a ir encaminadas a convertir nuestro terminal en una especie de oficina móvil. “Se trata de convertir tu teléfono en un ordenador, de que puedas recibir correos y contestarlos, revisar documentos, ver tu agenda, enviar archivos adjuntos, conectarte desde cualquier lugar”, explica Françoise de Valera, directora de la organización del Mobile World Congress .

Uno de los temas quizás más novedosos tiene que ver con la seguridad y las finanzas, apunta Andy McQuire, vicepresidente de Innovación móvil del GSMA. El usuario podrá realizar todo tipo de gestiones bancarias a través de su móvil e incluso utilizarlo como una tarjeta monedero. Y todo ello con total seguridad. Cada móvil contiene una tarjeta sim que identifica al usuario. Incluso en caso de robo seguiría siendo seguro, porque, a diferencia de las tarjetas de crédito, se necesita en todo momento el código PIN para poder acceder a la red y pagar. En Finlandia este sistema ya está en marcha. Los billetes de tren, por ejemplo, se pueden comprar desde el móvil. “Para que esto se extienda en España hace falta que se pongan de acuerdo operador, fabricante y bancos”, dice García, de Nokia. “La tecnología existe y se ha comprobado que es segura”. En Japón es, de hecho, muy habitual. Pasas el móvil cerca del lector de barras, te identificas y se realiza la transacción bancaria. “Las tarjetas de crédito cuando aparecieron también suscitaban recelos y ahora son de uso masivo. Con el móvil ocurrirá igual”, añade García.

Para Andy MacQuire, del GSMA, quizás las aplicaciones sociales más novedosas y de las que menos se habla se producirán en sanidad y educación. Para este experto en tecnologías móviles, las posibilidades que ofrecen los celulares son ilimitadas, tantas como seamos capaces de imaginar. En muchos países están recurriendo a este dispositivo para llevar a cabo programas de educación de la población; ayudan a los chavales a estudiar lengua y también asignaturas como historia o literatura. En algunos colegios, se hacen concursos de ortografía y gramática, e incluso pruebas de matemáticas a través del móvil. Algunas empresas ofertan tests para preparar los exámenes finales de la facultad que se descargan y resuelven desde el móvil. En Japón, se puede llamar a un número de teléfono y recibir lecciones cortas de inglés, y en China, la BBC proporciona lecciones para este dispositivo también de este idioma. Incluso hay una empresa, la MIG China, que subtitula las canciones que se escuchan en el móvil y va resaltando, amodode karaoke, cada palabra cantada. Otra, Ectaco, ha desarrollado diccionarios, thesaurus y juegos para reforzar vocabulario en la lengua de Shakespeare, e incluso la corporación canadiense Go Test Go ha desarrollado un software para móviles con el objetivo de probar el nivel de inglés del usuario.

En el África subsahariana, un 30% de la población tiene un teléfono móvil propio, lo que se traduce en unos 300 millones de personas. Otros tantos tienen acceso a esta tecnología a través de teléfonos compartidos, o teléfonos que hay en los poblados, o de familiares. Esto es posible gracias a un potente mercado de teléfonos de segunda mano, que cuestan poco menos de 20 dólares. Y también gracias a los esfuerzos de algunas empresas fabricantes que tratan de entender cuáles son las necesidades de estas personas. En este continente, el móvil se emplea para intentar erradicar el analfabetismo. Existe un proyecto, m4lit,las siglas de mobiles for literacy o móviles para la alfabetización, en el que se crea una historia, que se publica en una web accesible desde el teléfono móvil y también desde el ordenador. La historia se va actualizando a diario y se invita a jóvenes lectores a que interactúen con ella a medida que se desarrolla, votando cómo quieren que sea el final del capítulo, comentando, discutiendo y enviando, al final, un texto escrito. El objetivo es que los jóvenes tengan más contacto con la escritura y que lean y escriban más. Los profesores también cuentan con sistemas, como LAMs o Moodle, que les permiten crear contenidos, así como ejercicios, que los estudiantes tienen que completar desde sus móviles. Es el caso del proyecto piloto Imfundoyami/ Imfundo Yethu, aprendizaje móvil de matemáticas, implementado en Sudáfrica. Y podríamos ir añadiendo infinidad de aplicaciones a esta lista.

“Otro de los campos en los que la tecnología móvil está desempeñando un papel esencial es en el de la salud”, asegura Andy McQuire, del GSMA. La mayoría de los móviles vienen equipados con cámaras de buena resolución y están conectados a la red, por lo que permiten mantener en contacto a pacientes que viven en áreas remotas o de movilidad reducida con el hospital. “La cámara de los móviles es capaz de leer el código de la medicina que estás tomando y mandárselo vía SMS al doctor, que valora si es la adecuada o no”, pone como ejemplo MacQuire. A través del móvil, el paciente puede consultar con su médico y éste puede controlar la progresión del enfermo; existe un software capaz de monitorizar las constantes de la persona e incluso de disparar una alarma que alerta al hospital en el caso de detectar, por ejemplo, una parada cardiorrespiratoria. “Lo mejor es que todas estas tecnologías están ya en el mercado. No estamos hablando de cosas que hay que desarrollar. Ahora simplemente es comenzar a usarlas. Los próximos años seguro que van a ser excitantes”, concluye MacQuire.


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