El cine que ya no se ve

El séptimo arte ha vivido varias revoluciones: el sonido, el color y, ahora, y parece que va en serio, la tercera dimensión. Ya no se trata de ver, sino de vivir el cine

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Después de varios años de trabajo y tras rodar cientosde películas de apenas un minuto, los hermanos Lumière habían decidido mostrar su invento a los parisinos. El 28 de diciembre de 1895 programaron la primera sesión de cine de la historia en un sencillo local decorado al estilo oriental, el Salón Indio del Grand Café del bulevar de los Capuchinos. “Este aparato – rezaba el cartel que anunciaba el evento- inventado por MM. Auguste y Louis Lumière, permite recoger, en series de pruebas instantáneas, todos los movimientos que, durante cierto tiempo, se suceden ante el objetivo, y reproducir a continuación estos movimientos proyectando, a tamaño natural, sus imágenes sobre una pantalla y ante una sala entera”.

Con aquellas proyecciones comenzaba la era de la cultura audiovisual; unas décadas más tarde, en 1927, el estreno de El cantor de jazz,el primer filme sonoro, supuso el fin de la época del cine mudo y la primera gran revolución cinematográfica. Le siguió la irrupción del technicolor en los años 30. Y ahora, 80 años después, estamos empezando a vivir otra en la que el cine va a dejar simplemente de verse, para vivirse. Es la hora de las tres dimensiones.

“El cine 3D digital supone un salto aún mayor que el que se dio cuando se pasó del cine mudo al hablado. Aquello fue una evolución del medio, mientras que esta tecnología supone una transformación de este”, afirmó, en una entrevista a la popular revista Wired, Jim Gianopulos, uno de los tres presidentes ejecutivos de Fox Film Entertainment. “Las otras dos revoluciones mejoraron la experiencia que el cine ofrecía al público, pero ahora lo que queremos es introducir al público en esa experiencia y volver a hacer del cine algo especial”, añade Jeffrey Katzenberg, responsable de los estudios DreamWorks, que a comienzos del 2009 estrenaron Monstruos contra alienígenas en3D.

La gallina de los huevos de oro

Desde hace ya algún tiempo, en Hollywood tienen muy claro que el futuro del cine radica en este formato. Tanto es así que James Cameron, director de Avatar, afirma que a partir de ahora sólo va a hacer películas en 3D. Y no está solo: Robert Zemeckis (Un cuento de navidad), Jerry Bruckheimer (G-Force), Peter Jackson (El Señor de losAnillos) y Steven Spielberg (La trilogía de Tintín) le siguen y ya están preparando nuevos títulos en estereoscopia. Otros, como Georges Lucas (la trilogía de La guerra de las galaxias), trabajan para dotar de tres dimensiones a sus mejores obras en 2D. Incluso Disney se ha subido al carro y ha anunciado varios estrenos para el 2010.

En Europa hemos tardado algo más en darnos cuenta de que el futuro pasa por inflar la realidad. “Hace unos años hablabas de 3D estereoscópico y la gente no sabía ni qué era. Y me refiero a compañías de distribución, a estamentos cinematográficos. La gente en este país estaba completamente out de lo que se avecinaba”, afirma el periodista y realizador Jordi Llompart, al frente de Órbita Max. Llompart ha dirigido la primera película de ficción europea con imagen real 3D estereoscópica, Viaje mágico a África,que está a punto de estrenarse. Pero ¿qué tiene este formato para hacer que directores y majors apuesten por él? Pues que, coinciden en señalar los expertos, va a ser aire fresco para el cine y la gallina de los huevos de oro. “Representa un nuevo reto y un paso más en nuestra trayectoria creativa y empresarial, que te hace pensar en todo un nuevo lenguaje cinematográfico”, considera el realizador Llompart. “Hasta ahora, como no existía este lenguaje, los directores de hace 50 años que ya hacían películas estereoscópicas sólo se quedaban con la parte circense, la de provocar al espectador, pero ahora eso hay que dejarlo aparte y ver qué codigos nos aporta la estereoscopia para favorecer el lenguaje del cine”, apunta José María Aragonés, director del estudio de posproducción Apuntolapospo, especializado en 3D.

Para las salas de exhibición y los estudios cinematográficos, es un balón de oxígeno que les puede ayudar a recuperar audiencia. Según datos de la Federación de cines de España (Fece), durante el primer semestre de 2009, se registraron 48,8 millones del espectadores, 3,7 millones más que durante el mismo periodo del año anterior. Yeso se notó en taquilla, donde se recaudó un 13% más. Yla razón principal de este auge, señalan en Fece, al parecer tiene que ver en buena medida con las tres dimensiones. Porque, a pesar de que hay pocas salas preparadas para proyectar este formato [ en España, cuando se finalizaba este reportaje, 185], las películas permanecen más tiempo en cartelera, que sumado a la entrada, que es hasta un 31% más cara, hace que los beneficios sean mayores. “Con la competencia de la televisión y de internet, la caída de ventas de los DVD y la proliferación de muchos otros formatos audiovisuales, la industria del cine estaba muy tocada. Se necesitaba encontrar un plus que devolviera al público las ganas de volver a las salas”, considera Llompart. Pero hay más razones detrás de la apuesta de la industria del cine por la estereoscopia y es que “el 90% de la piratería en el mundo procede de las copias que se hacen de forma ilegal desde las salas de cine con una cámara. Con el 3D podemos detener, al menos de momento, eso”, explica Katzenberg, de Dreamworks.

Para el espectador, supone un cambio brutal. ¿Y si en lugar de ver cómo el protagonista de una peli se sumerge en el agua pudiéramos hacerlo con él, y de repente, sin movernos de la butaca del cine estuviéramos rodeados de agua, con peces que salen de detrás de nosostros y avanzan ante nuestras narices? “Ahí radica la gran aportación del 3D, en su efecto inmersivo”, considera Carles Porta, al frente de la productora Antàrtida, que este año comenzará a rodar con Bigas Luna Segon origen,una versión de la novela de Manuel de Pedrolo, Mecanoscrit del segon origen.”¡Es espectacular! – prosigue con entusiasmo-. El espectador puede entrar en las escenas, darle volumen a la realidad, sentirse partícipe. Aporta emoción de verdad. No es un cine para ver, es un cine para vivir. Además, es más asimilable para nuestro cerebro, puesto que nuestra visión es en tres dimensiones y no en dos”. Eso sí, advierte Jordi Llompart, “el 3D no te arregla una mala película. Detrás tiene que haber un proyecto sólido. Lo que es realmente importante es conectar con el espectador con una buena historia, un mensaje original, que emocione, a través de la imagen pero también de la música, del guión, de los actores. Eso no lo hace la tecnología”.

Cerebro engañado

El 3D juega con el autoengaño del cerebro. Las películas se graban con dos cámaras exactamente iguales situadas a 65cmuna de la otra, que capturan las escenas a la vez, de forma sincronizada. Una recoge lo que verá después el ojo derecho y otra, el ojo izquierdo. Después, en la sala de cine, al proyectar una imagen grabada con dos cámaras, los ojos reciben imágenes duales que al recrearlas hace que el cerebro perciba volumen y tres dimensiones. Con uno de los sistemas que se usan, el espectador lleva unas gafas polarizadas que están sincronizadas con el sistema de proyección. Cuando en la pantalla se proyecta la imagen para el ojo derecho, las gafas oscurecen el cristal del ojo izquierdo y al revés: como la frecuencia de proyección es muy elevada, el cerebro no se percata de esos parpadeos y recrea el 3D.

A la hora de rodar, mover la cámara conlleva una mayor dificultad física y condiciona el proceso narrativo. “No puedes grabar panorámicas, zooms, primeros planos – apunta Óscar Rodríguez, de la productora Antàrtida-. Tampoco puedes hacer MAX movimientos de cámara rápidos, porque el cerebro no los captaría”. Aunque para Carles Porta, también de Antàrtida, “tampoco hacen falta. Si tienes una buena secuencia grabada, en la que pasan cosas, no necesitas reforzarlas con movimientos de cámara, ni tampoco acercarte demasiado. Ofreces una secuencia grabada como ves la realidad y es el espectador el que decide dónde quiere mirar y concentrarse, y no el realizador con el montaje como pasa ahora”.

La revolución tecnológica ha propiciado en buena medida que este formato por fin despegue. Los primeros experimentos para lograr películas en 3D se produjeron en 1915, aunque no fue hasta mediados de siglo cuando Hollywood se puso en serio a trabajar con esta técnica con el objetivo de competir con la televisión, que ya entonces comenzaba a arrebatarle audiencia. La primera película en 3D fue una de terrror, The House of Wax (1953); dos proyectores separados proyectaban dos tiras de celuloide que creaban una imagen doble. Los espectadores llevaban unas gafas de celofán semitransparente verde y rojo (tecnología anaglífica) con las que se conseguía que el cerebro recreara la imagen tridimensional. El método, no obstante, provocaba mareos y dolores de cabeza entre los espectadores, por lo que se desestimó su uso. En los 70 y los 80, se produjo otro reflujo de películas 3D, quizá porque acababa de aparecer el vídeo y la audiencia del cine nuevamente se veía comprometida. Tampoco entonces acabó de cuajar. Desde comienzos de este nuevo milenio, se ha vuelto a colar en la cartelera y parece que de forma sólida gracias al cine digital. “La migración que se está produciendo de la tecnología fotoquímica [ película de 35mm] a la digital [ discos duros] en la sala de proyecciones permite que las películas estereoscópicas sean más asequibles. Antes el precio de exhibición era muy caro y, al ser en celuloide, las salas necesitaban la tecnología para proyectarlo. Al adaptarse al formato digital, ya están preparadas para proyectar 3D con una inversión extra mínima”, apunta José María Aragonés, de Apuntolapospo.

Para que la estereoscopia llegue a consolidarse al 100% los expertos auguran que aún han de pasar entre 20 y 25 años de convivencia con el cine tradicional. Y esa cohabitación no se restringirá sólo al cine: también se dará en el móvil, los videojuegos, el ordenador y la televisión. De hecho, ya existen pantallas de televisión que proyectan imágenes en tres dimensiones sin necesidad de utilizar gafas, aunque todavía proporcionan muy pocos ángulos de visión. También hay películas ya en DVD en 3D, que van con gafas anaglíficas, pero la verdad es que resulta poco confortable. Se prevé que durante los primeros meses del 2010 desembarquen las primeras pantallas de tres dimensiones en el hogar, las primeras películas Blu-ray 3D y las pantallas de plasma y de LCD en 3D a 240hz, con gafas polarizadas activas. El avance de la tecnología permitirá recuperar en casa una experiencia cinematográfica similar a la que se vive en las salas de cine, nada que ver con otros sistemas, como por ejemplo el home cinema actual.

En Japón y Estados Unidos, ya hay varias cadenas de televisión que emiten imagen real estereoscópica. Televisió de Catalunya, pionera en España y Europa, ya ha anunciado que se subirá al carro, y Sky y Channel 4, dos canales muy potentes que marcan tendencias, pretenden desembarcar este año en Europa ofreciendo una programación tridimensional. Los videojuegos van a impulsar, en buena medida, la irrupción del 3D en el hogar. Este mismo año aparecerán unos cuantos títulos con imagen sintética estereoscópica. También la publicidad comienza a entrar, aunque de momento lo haga de puntillas. “Para las salas que exhiben películas en tres dimensiones es una oportunidad estupenda que los anunciantes quieran hacer estereoscopia. Los primeros spots que haya tendrán un mayor impacto”, afirma Aragonés. Y esto es sólo el comienzo.

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