A través de los ojos de internet

Usamos la realidad aumentada desde hace tiempo aunque no seamos conscientes. Y está cambiando laforma como la miramos el mundo que nos rodea.

(reportaje publicado en el suplemento ES de La Vanguardia, el 12 de junio de 2010)
Puedes leerlo en PDF aquí: pág 1, pág 2, pág 3 y pág 4

Clase de biología. Hoy te tocan los compuestos químicos. Plantas el libro frente a la cámara de tu ordenador y te aparece en pantalla una molécula en tres dimensiones, que puedes girar, ver desde distintas perspectivas. Entenderla. Más tarde, lees un libro de historia, repites la operación y de las páginas que hablan sobre la Segunda Guerra Mundial surge un vídeo y ves los tanques de los aliados entrar en Berlín en 1945. En un bar, un chico lleva una chaqueta que te gusta, le haces una foto con el móvil y al instante sabes la marca, el precio y dónde puedes comprarla. También que el chico se llama Alberto y te entretienes leyendo sus últimos twitts, y a chafardear su página web y su Facebook. Al salir, te topas con el solar en el que construirán el próximo edificio de la facultad; está cubierto por una lona, pero a través de tu teléfono ves el aspecto que tendrá cuando lo terminen, dentro de un par de años.

Aunque estos ejemplos puedan parecernos sacados de alguna película de ciencia ficción, son aplicaciones que ya existen de realidad aumentada, una tecnología que se conoce desde hace más de 20 años y que ahora comienza a popularizarse y a implantarse de forma masiva. Dicen los expertos que los móviles inteligentes y el 3G tienen mucho que ver en este boom. Y también la Wii y los videojuegos. Y que la cosa no ha hecho más que empezar.

Realidad aumentada
La realidad aumentada no es otra cosa que enriquecer un escenario físico con imágenes virtuales, que pueden ser en dos o en tres dimensiones y que van desde textos hasta animaciones, fotos o vídeos. Por ejemplo, podemos situarnos frente a la torre Eiffel, en París, desenfundar el móvil, apuntar con la cámara, y obtener encima de esa imagen real del monumento, twitts de gente que está allí o leer la historia de su construcción en Wikipedia o ver fotos que otras personas han tomado.

Hace ya algún tiempo que usamos y consumimos realidad aumentada; eso sí, sin saberlo. En los partidos de fútbol o de baloncesto, por ejemplo, muchas veces las cadenas de televisión pintan líneas, cifras o textos en el césped del campo para dar más información al espectador. Eso es también realidad aumentada. “Es muy dificil explicar al usuario final qué es, el concepto – considera Javier Arias, ingeniero de ventas sénior de Google-, pero todo el mundo es muy capaz de entenderlo cuando lo ve en la práctica. Por ejemplo, con Street View: explicarle a un usuario que eso es realidad aumentada es mucho más complicado que directamente decirle que va a poder ver fotos de calles y que eso le va a aportar informacion adicional”.

El concepto no es nuevo. “Deriva de la visión por ordenador y es una tecnología que permite analizar las formas en el espacio y entender cómo son para poder sobreimpresionar encima información”, explica Daniel Sánchez-Crespo, al frente de Novarama (www. novarama. com), la empresa catalana que ha creado Invizimals,el primer videojuego basado en realidad aumentada y que el año pasado fue el tercero más vendido en Europa con nada menos que 380.000 copias. La NASA, cuenta Sánchez-Crespo, ya utilizaba estas tecnologías en las sondas que enviaba a Marte hace 20 años. “Un operario desde la Tierra veía lo que había en el Planeta Rojo y sobre esas imágenes que enviaba el robot, iba sobreimpresionada información sobre las condiciones atmosféricas y otras variables”.

Desde entonces ha llovido mucho y que se empiece a hablar de realidad aumentada ahora, cuando se conoce desde hace tres décadas, tiene que ver, en buena medida, con el desarrollo tecnológico y el abaratamiento de costes. Ahora la mayoría de smartphones o terminales inteligentes incorporan un procesador potente, capaz de realizar cálculos complejos en tiempo real, así como una cámara, GPS, brújula interna y acelerómetro. La combinación de estos elementos permite que se puedan desarrollar aplicaciones capaces de saber dónde está el usuario, hacia dónde está apuntando con el terminal y cómo lo está moviendo. Luego, esa información se combina con fuentes de datos disponibles en internet, como Wikipedia, Twitter, YouTube, o Flickr, para ofrecer al usuario detalles adicionales sobre lo que está viendo. Es así como podemos plantarnos en medio de los Pirineos, apuntar con la cámara del móvil hacia uno de los picos y ver cómo se llama o a qué altitud está.

Y además está la Wii. Para Javier Sirvent, experto en marketing móvil y CTO de DMServices, “una de las cosas que necesita la realidad aumentada para que sea realmente creíble es que el sistema detecte bien el ángulo de visión”. Esto se puede hacer con acelerómetros, capaces de detectar el movimiento y el giro, o con técnicas de posicionamiento. Yeso es lo que tiene la consola de Nintendo; es así como sabe dónde está el mando, con qué velocidad lo mueve el jugador, qué orientación tiene para que podamos jugar un partido de tenis, por ejemplo. “El desarrollo de estas tecnologías para la consola ha permitido abaratarlas mucho e integrarlas en otros aparatos como los teléfonos móviles. Yeso le ha dado un buen empujón a la introducción de la realidad aumentada en otros dipositivos”, comenta Sirvent.

Explorando la realidad
Toni Mascaró, director de la empresa eMascaró crossmedia, una de las pocas que existen en España dedicada a desarrollar aplicaciones cotidianas con realidad aumentada, señala que hay distintos niveles dentro de esta tecnología. El más sencillo simplemente necesita un marker o patrón, un dibujo en blanco y negro que la cámara del ordenador o del móvil detecta y entonces reproduce un objeto en tres dimensiones. Por ejemplo, algunas publicidades en revistas contienen un dibujo que cuando se sitúa frente a la webcam, aparece un coche o una cerveza o el producto que se esté anunciando.

En lugar de un patrón o de un objeto, la realidad aumentada también puede basarse en el reconocimiento facial. “Esta posibilidad es interesantístima – señala Mascaró- porque abre la puerta a proyectos de marketing y publicidad muy potentes”, y pone como ejemplo el “espejo virtual” de la marca de gafas de sol Ray-Ban. El usuario se sitúa frente a la pantalla de su ordenador, a través de la webcam un programa analiza la fisonomía de su cara y entonces le permite probarse todos los modelos de gafas como si… ¡estuviera en la tienda! La gafa se ajusta a la cara del supuesto comprador a la perfección, y puede girar la cabeza, mirar qué tal le sientan las patillas, de manera que puede decidir cuál le gusta antes de ir a la tienda. O bien comprarlas por internet. “Será una herramienta muy potente para el comercio electrónico”, indica Mascaró. En Japón, añade, incluso hay una marca de cosmésticos que ofrece a sus clientas la posibilidad de probar qué tal le sientan las sombras de ojo, o los coleretes antes de comprarlos. “El consumo y la publicidad van a ser sin duda dos de los ámbitos en los que la realidad aumentada va a arrasar”, opina Mascaró.

De momento, donde más se está implementado el uso de realidad aumentada es en las aplicaciones de exploración de lo que nos rodea. Yahí entra otro tipo de esta tecnología, que mezcla técnicas de posicionamiento y acelerómetros para saber dónde estamos en cada momento. “Queremos saber qué es lo que tenemos alrededor, ya sea un bar, un restaurante, un monumento o un museo”, indica Javier Arias, de Google. Yes en este ámbito donde este experto ve una cantidad ingente de posibilidades. “El turismo es quizás el uso más básico, pero pensemos en la educación; imaginemos una excursión de niños al campo, que puedan identificar cada árbol y obtener información de cuándo poliniza o qué tipo de frutos da con sólo enfocarlo con el móvil. La realidad aumentada en el dispositivo móvil podría enriquecer la clase y hacerla más divertida”, añade.

Para muchos tecnólogos, los navegadores supondrán el impulso definitivo para la implantación masiva de esta tecnología. Google acaba de presentar en el Reino Unido un sistema en el que combina Street View con información adicional, Google Maps Navigation. “Uno de los problemas principales de los navegadores es que el usuario debe descifrar los mapas a la vez que conduce. Lo que hemos hecho ha sido dar la posibilidad al usuario de que navegue con Google Maps y que no sólo reciba indicaciones de ´gira a la derecha o la izquierda´. El navegador te enseña fotos de StreetView para que veas qué pinta tiene la calle que tienes que tomar. De esta manera, es mucho más fácil reconocer el recorrido que tengo que seguir”, explica Javier Arias, de Google.


Y eso no es todo. El buscador más popular, subraya el tecnólogo Javier Sirvent, irá introduciendo además información comercial, como qué tiendas y restaurantes hay cerca por donde vamos pasando, qué ofertas hay en el mercado, si hay o no aparcamientos disponibles.

“El hecho de disponer de fuentes de datos allá donde estemos abre un amplio abanico de posibilidades. Por ejemplo, imaginemos que estamos buscando piso; mientras paseamos por el barrio que nos interesa, podemos ir viendo en el teléfono dónde están las viviendas que se ofertan. Igual ocurre en el caso de restaurantes: podemos visualizar los menús y los precios de los establecimientos de la zona en la que nos movemos. Se trata se sacar provecho de la información de las ofertas de los comerciantes con la posición del usuario”, señala Arias, de Google. Por ese motivo, otro de los ámbitos donde los expertos ven más posibilidades de aplicación es en marketing y publicidad. “Imagínate ir por la Diagonal de Barcelona, ver un cartel, enfocarlo y que de repente salgan corriendo los bichos azules de Avatar”,afirma Sirvent, de DMServices.

¡Están por toda la casa!
En los videjuegos la realidad aumentada va a pegar con fuerza, augura Daniel Sánchez-Crespo, al frente de Novarama. “Cuando jugamos a la consola, vemos lo que sucede al otro lado de la pantalla, estamos separados de la acción por la llamada “cuarta pared”. Con la realidad aumentada, tiramos por tierra ese mito, y convertimos la acción del videojuego en parte de la realidad”. Así pasa en Invizimals,donde unos monstruitos se pasean por tu casa, salen de los armarios, de debajo de la cama, y huyen para que no los atrapes. Y… están en tu casa.

Aparte de una mayor inmersión, para el director de Novarama, la realidad aumentada lo que que aporta es ilusión. “Los mundos virtuales que hemos creado en el cine, en los videojuegos, son tan atractivos que el nuestro, el real, nos parece más soso. Yeso tiene que ver con la globalización. Hace dos siglos, un señor que vivía en un pueblecito lo único que veía en toda su vida era su ciudad; ahora, en cambio, con la televisión e internet, tenemos al alcance un mundo muy grande y rico, y queremos ir allí. Nuestras expectactivas para la vida real se han visto muy superadas por lo que nos dan los mundos virtuales. Los juegos con realidad aumentada nos hacen más creíble la ilusión de que hemos abandonado nuestra vida rutinaria y podemos salvar princesas y cazar monstruos”.

¿Contaminación visual?
Uno de los recelos que muchos usuarios tienen al oír hablar de realidad aumentada es que acabemos hasta el moño de ella. Que haya anuncios en tres dimensiones flotando por todas partes y que nos hartemos de vallas publicitarias y revistas que cobren vida. Que miremos donde miremos, haya textos, vídeos, imágenes flotando. También puede que al principio nos resulte divertido ir a mirar qué ocurre si ponemos el dibujo que aparece en una revista delante del ordenador, pero seguramente, tras la sorpresa, nos cansaremos. La clave para que esto no ocurra quizás sea dar un valor añadido a la realidad aumentada. Y respecto a la privacidad, “todos tenemos una identidad digital – señala Toni Mascaró-. Las aplicaciones de RAlo único que van a hacer es rastrear en la web los datos que tú, voluntariamente, has subido, como tu Facebook o tu blog”.

No obstante, son tantas las posibilidades que ofrece esta tecnología que quizás valga la pena arriesgarse. Ya se sabe que las novedades a menudo nos asustan. Eso mismo pasó con las redes sociales o con los sistemas de localización en el móvil. Pero imagínense por un momento lo siguiente, que puedan redescubrir la ciudad, encontrar rápidamente gasolineras, o farmacias; probarse ropa cómodamente en casa sin tener que desvestirse… Se trata, en definitiva, de que podremos echar un vistazo al mundo a través de los ojos de internet. Fascinante, ¿no creen?

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