La momia que encogió

En una zona pantanosa de Dinamarca aparecieron los restos de un cadáver momificado por la naturaleza. ¿De qué época era y por qué había empequeñecido?

(Reportaje publicado en la Revista Historia y vida de este mes de marzo)

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Dos jóvenes fueron los primeros en encontrarlo. Habían acompañado a sus padres a recoger algo de turba (carbón orgánico) a una ciénaga cercana a Silkeborg, en Dinamarca, cuando de pronto sus palas dieron con algo duro. Enseguida avisaron a su madre, que se arremangó la camisa y escarbó con las manos hasta dejar al descubierto lo que parecía una cabeza humana. El miedo la invadió. ¿Sería la del escolar desaparecido pocos días antes? ¿O la de algún pobre hombre al que habían asesinado?

Momificación al natural

En realidad, aquella familia de granjeros de Tollund había encontrado una de las denominadas momias de los pantanos, cuerpos arrojados a ciénagas del norte de Europa –en lo que hoy es Alemania, Irlanda, Reino Unido, Países Bajos y, sobre todo, Dinamarca– durante la Edad de Hierro. Los pueblos que seguían esta tradición consideraban que las ciénagas eran el portal a otros mundos, lugares habitados por almas en vilo. En ellas enterraban desde a los seres más queridos y poderosos hasta a los delincuentes y enemigos. Los expertos creen que con estas prácticas pedían a los dioses la llegada del buen tiempo o les agradecían la presencia en la zona de recursos naturales como la turba.

En los últimos siglos, cientos de momias de este tipo han salido a la luz perfectamente conservadas, gracias a la acidez de las aguas pantanosas en que reposaron durante milenios y a los componentes antimicrobianos del musgo que las cubría. Pero no fue hasta finales del siglo xix cuando empezó a sospecharse que tal vez se remontaban a la prehistoria. Ante la escasa información disponible sobre la Edad de Hierro nórdica, estos cuerpos embalsamados de forma natural, junto con los objetos hallados cerca de ellos, constituyen una de las pocas fuentes para descifrar los usos, costumbres y creencias de la antigua Europa septentrional.

¿Quieres seguir leyéndolo? Aquí tienes el PDF: Hombre de Tollund, la momia que encogió

 

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