La nariz de payaso de Clara Segura

Una de las secciones que más me gustan del suplemento ES, de La Vanguardia, es la del perfil. Coloquialmente, en el diario, lo llamamos “neveras”. Se trata de presentar a personajes públicos de una forma algo más original que la típica entrevista, a través de un objeto o una afición. Esta sección me ha dado la oportunidad de conocer a gente que realmente admiro, desde Eduardo Mendoza, hasta Joan Fontcuberta, Manolo García y ahora esta actriz catalana, Clara Segura. Es una delicia de persona y fue realmente un supergustazo poder charlar un ratito con ella.

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Con una sonrisa cálida y generosa siempre presta a escapársele, esta actriz catalana nos ha hecho reír, y mucho, en series como Aída, pero también llorar, y tener el corazón en un puño, y un nudo en el estómago durante horas en películas como ‘Mar adentro’.

El minutero le araña algunos minutos a las tres. Dentro del local de La Perla 29, en el barrio barcelonés de Gracia, la vida, la de verdad y la de mentira, hierve. El equipo acaba de engullir un plato de macarrones que alguno de ellos ha cocinado y que tiene una pinta deliciosa. Charlan, hacen bromas. Alguien ha traído fresas de postre. Se las reparten. Parece que el tópico funciona. Que esta compañía de teatro son una gran familia. Y que este espacio es su segunda casa.

Y entonces llega ella, con una sonrisa enorme prendida en la mirada, que regala a sus compañeros, cariñosa. Los saluda e inunda de energía positiva el comedor improvisado. De la misma manera que  hace con sus personajes, a los que, además, les insufla honestidad. Y también mucha proximidad, la que hace que nos sintamos reflejados en un gesto, en una reacción, en un movimiento de cabeza.

Clara Segura (Barcelona, 1974) deja la chaqueta, se planta una nariz de payaso y asegura que así, de la nada, puede intentar llorar para hacer la foto. “Es un poco un símbolo de mi profesión, porque en el fondo lo que hago es creerme una ficción que a veces puede ser alegre para el personaje y otras, dramática”. Aunque los ojos traviesos de Clara hacen sospechar que, quizás, sólo quizás, lo que más le gusta es la comedia. “Siento una conexión especial. Es en el género en que siento que me fluye más la energía”. También el que le permite saber de forma inmediata si la obra funciona o no funciona. “Estoy pendiente continuamente de la reacción del público. Sé quien está dormido, quien se aburre, quien está inquieto, incluso quien ha ido a comprar a El Corte Inglés antes, porque veo las bolsas”. Y eso que está todo a oscuras.
Como una domadora, esta actriz sabe cuándo  tiene que mimar las emociones, con delicadeza, para que tímidas y puras, poco a poco, aparezcan en un momento determinado. Otras, en cambio, las empuja, aunque solo un poquito. Sólo ella sabe cuál es el equilibrio, la fórmula mágica para hacernos desternillar de risa, como en la serie de televisión Aída, o conseguir ponernos el alma en vilo, como en Mar Adentro. “Es una cuestión de respiración, de no tener prejuicios, de no apretar la emoción, porque es muy delicada. Cuanto más quieras forzarla, no aparecerá. Como actor, tienes que estar muy abierto para que las cosas puedan pasar”.

A veces, cuando le toca hacer tragedia -y ha hecho unas cuantas y de las gordas- sin poder evitarlo, se lleva a casa a cenar a sus personajes, como tal vez hagan los médicos con algún paciente, o los periodistas con algún tema complicado. “Con la comedia es mucho más fácil alejarte del papel. No sedimenta tanto con el drama, se queda más en la superficie”. Aunque siempre, a todos los personajes que representa los conecta con la realidad. “Sales a la calle, te encuentras con una mirada y te das cuenta, de repente, de que es la mirada que necesitas para tu personaje. El teatro es estar en conexión continua con la vida”.
——-Despiece———————

Incendios
La nariz de payaso es también un elemento clave de la obra que prepara Clara Segura junto a la compañía de teatro La Perla 29, al frente de la cual está Oriol Broggi. Se trata de Incendis, del autor libanés Wajdi Mouawad. “Hay una historia a través de una nariz de payaso que es preciosa a la vez que grotescamente horrorosa. En función del punto de vista, siempre puede ser una cosa y otra. Y la nariz simboliza eso, porque no implica que quien la lleva siempre esté contento, sino tan sólo que hace que los otros rían, a pesar de que él pueda estar completamente roto por dentro”. Incendis es la historia de una mujer, que Clara interpreta,  a quien a los 15 años le quitan a un hijo.

Para preparar el papel, la compañía viajó al Líbano, algo usual en cine pero poco habitual en teatro, donde los presupuestos son más austeros. Incendis estará del 21 de febrero al 22 de abril en el Teatre Romea, en Barcelona.

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