La grabadora de Santi Balmes

Sus conciertos están llenos de gente de todas las edades, algo que, como saben todos los músicos, es muy difícil de conseguir. Quizás el éxito del que goza la banda de pop Love of Lesbian se deba a sus melodías pegadizas y, sobre todo, a sus letras, mágicas, que cuentan historias de esas que a todos nos pasan. Es Santi Balmes, compositor y cantante del grupo, quien las caza al vuelo con su grabadora.

(Perfil publicado en el suplemento Estilos de vida, de La Vanguardia, el 3 de noviembre de 2012)

Léelo en PDF: Santi Balmes

Fotos: Marc Arias

Fotos: Marc Arias

A partir de ahora, siempre que paseen por Barcelona, miren bien en los portales, en las esquinas, entre los contenedores de basura, porque puede que descubran a Santi Balmes (Barcelona, 1970), cantante y compositor de Love of Lesbian, agazapado, grabadora en mano, tarareando lo que, quizás, algún día, se convierta en un hit de este grupo pop. Ves con cuidado cuando dobles las esquinas, voy a armarte un drama inmenso, nadie más, nadie más, nadie más besará your lips.


Apenas son 10 o 15 segundos de melodía que le asaltan, no importa dónde ni cómo. Cuando camina, cuando va en coche, en autobús, en moto. Eso sí, casi siempre en movimiento. Y él recoge esos preciosos segundos melódicos y los deposita rápidamente y con esmero, hasta hace nada, en una grabadora analógica, de las de cinta, que le ha acompañado muchos muchos temas. Y de un tiempo a esta parte, en un iPhone. Y es que “no hay nada peor que se te olvide una canción si eres compositor. ¡Es un drama! A veces, puede que le des más o menos importancia a una melodía que se te ha ocurrido, pero es que algunas veces te puede cambiar la vida”, asegura.

Y es que eso es justo lo que le pasó con “Club de fans de John Boy”, uno de los temas más bailongos del álbum “1999”. “Estaba en una biblioteca, me vino a la cabeza la melodía y no llevaba nada encima. ¡Fue terrible! Tuve que salir corriendo, llama a casa y dejar un mensaje en el contestador canturreándola. Quizás, si no hubiera hecho aquello, John Boy se habría esfumado, porque ya me ha pasado otras veces”.

¿Se imaginan? Y algo parecido le ocurrió con otro de los temas más populares de la banda, “Marlene, la vecina del ático”. Y es que a Santi Balmes la inspiración le pilla así, de improvisto. Pocas veces las ideas surgen cuando se sienta con la guitarra o frente al piano. “No hay que subestimar estas pequeñas ideas que te pueden llegar así, de sopetón. Entonces, es como coger una pequeña llama e intentar que no se te apague hasta llegar a un sitio en el que puedas encender un fuego”, considera. De ahí la importancia de ir siempre con su grabadora encima.

(Despiece)

El mundo al revés
Dice Balmes que tardo apenas media hora en escribir el cuento -¿infantil?- “Yo mataré monstruos por ti”. Le llegó un encargo para hacer una aplicación para iPad, se sentó delante del ordenador, se sumergió en una pesadilla que tenía de forma recurrente cuando era pequeño, y fue así como nació Martina y la monstrua que vive cabeza abajo, Anitram, en un mundo al revés, justo debajo de su cama. “No me costó nada escribirlo y eso es genial, porque te permite no perder fluidez ni espontaneidad”. Ahora, además, se ha embarcado en una novela. “Es un trabajo solitario al que no estoy acostumbrado. La letra no suena, no oigo música, no puedes escribir una página y ver qué le hace vibrar a la gente en el momento”. El resultado, dice, muy pronto.

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