Copenhague ‘cool’. Tras los pasos de la princesa Mary

A principios de julio, viajé junto al fotógrafo Alberto Mateo, a Dinamarca. Íbamos con un doble encargo, por un lado, realizar un reportaje para la revista Lonely Planet sobre ecología, sostenibilidad, agricultura ecológica, puesto que este país nórdico es líder en el mundo en usar y generar energías renovables, y pese a su reducida población, son los mayores consumidores de productos eco. Y por otro lado, para la revista femenina Telva teníamos que preparar un reportaje centrado en la capital danesa, Copenhague, poniendo el foco de atención en la familia real y, en especial, en la princesa Mary. El reportaje de Traveller, como ahora se llama Lonely Planet, saldrá a finales de este mes. El de Telva se publicó en octubre.

Léelo en PDF: Royal_Copenhague_Nov_2012

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Déjate seducir por la elegancia, la modernidad, la tradición y la vibrante energía de la cosmopolita capital danesa, cuna de la monarquía más antigua del mundo. Empápate del diseño nórdico; deleita el paladar con la deliciosa gastronomía escandinava; pasea por esta ciudad y descubre cómo su pasado medieval se fusiona con modernos y arriesgados edificios actuales. Y siéntete como una reina siguiendo los pasos de la Princesa Mary, todo un icono de moda y buen gusto.

*El texto puede diferir del publicado en la revista. Éste es el que yo envié a las editoras, y el publicado ha pasado por edición.

“Mira, es ella”, le dice discretamente una chica a otra, mientras le indica con un movimiento rápido de cejas en qué dirección mirar.  Absortas, ambas, siguen los movimientos de esta mujer, todo un icono internacional de glamur, exquisitez y buen gusto. “Pero qué estilazo”, comentan con admiración, discretas, mientras la ven entrar en una de las boutiques más exclusivas de la capital danesa. Y es que Mary Donaldson, princesa de Dinamarca desde que en 2004 se casara con el Príncipe Federico, despierta verdadera admiración entre los ciudadanos de Copenhague, que a menudo la ven pasear, ir de compras o comer en algún restaurante del la ciudad.

Muchos la han comparado con la Princesa Diana o incluso con Jackie Kennedy y diseñadores de haute couture, como Karl Lagerfeld o Tommy Hilfiger, han ensalzado y elogiado su elegancia. Además, la Princesa Mary representa a la perfección el espíritu de la capital danesa: tradición y modernidad, diseño y clasicismo, elegancia y riesgo, encanto y sofisticación. Una mezcla que hace que, seguramente, Copenhague sea una de las ciudades más cool del mundo. Y también real, porque la capital danesa es el hogar de la monarquía más antigua del mundo.

Sus calles adoquinadas, sus terracitas repletas de gente tomando un buen café frappé o un cocktail; ejecutivas elegantemente vestidas volviendo a casa en bici, con falda de tubo y tacones; daneses practicando deporte a la orilla de los lagos que hay en la capital; puestos de comida orgánica, tiendas vintage y tiendas de diseño nórdico. Esta ciudad escandinava es, sin duda, el epicentro de la vida saludable, feliz y algo despreocupada. Y desprende como pocas muy buena energía. Y eso se nota desde el primer momento en que pones el pie en ella. Te sentirás tan cómoda que te descubrirás fantaseando cómo sería vivir allí…

El centro de la ciudad, rodeado por canales, es muy bello, con un skyline dominado por edificios medievales, cúpulas renacentistas, campanarios y chapiteles góticos, así como modernas construcciones. En otras islas, barrios como el liberal Christiania o Vesterbro esconden modernos edificios, calles encantadoras, algunos de los locales más in y parques en los que pasear, relajarse o hacer un picnic. Tiene tanto encanto que merece la pena recorrerla a pie o en bici, o por qué no, en barco a través de los canales.

Una ciudad “real”

El barrio antiguo, la city, es donde resulta más fácil toparse con algún miembro de la familia real y es también el corazón de Copenhague. La calle Strøget, peatonal y con más de dos kilómetros de largo, es una de las principales arterias de la zona y de la ciudad. Y es el mejor lugar para ir de compras y descubrir el espléndido diseño danés. En una punta, se encuentra la plaza del ayuntamiento, donde los daneses celebran el año nuevo; aquí se puede subir a la torre del reloj del consistorio local para ver y oír las campanas, y tener unas buenas vistas del corazón de la ciudad.  En el otro extremo, el Teatro Real y los Magasin du Nord, unos grandes almacenes equivalentes a Saks, en la Quinta avenida, en Nueva York, o a Harrods, en Londres.

Toda esta zona es realmente muy encantadora e interesante. Hay que sentarse a tomar un café en la cautivadora placita de Kongen Nyto y desde allí, aprovechar para visitar los exclusivos Illums Bolighus y la Royal Copenhague (royalcopenhagen.com), ambas en Amager Torv, una de las calles que nacen en esta plaza. La Royal Copenhague es una de las marcas más conocidas de porcelana danesas y uno de los fabricantes más antiguos del mundo; fabrican servicios de mesa lujosos y elegantes, sofisticados, y cuentan con colecciones diseñadas especialmente para la familia real, como Flora Danica.

Muy cerquita se encuentra el Royal Café (theroyalcafe.dk), el que seguramente es uno de los sitios más de moda en la ciudad ahora mismo. Aquí  se pueden degustar los deliciosos “Smushis”. ¡Es, sin duda, un must saborearlos! Se trata de una mezcla del tradicional smørrebrød, una especie de delicioso bocadillo abierto que suele tomarse para almorzar (un buen sitio para degustar la versión más tradicional es en Schonnemans, en Hauser Plads, 16, donde llevan preparándolos desde 1877) y de sushi. Hay que probar el de espárragos, caviar, semilla de tomate y mayonesa. El local, además, suele acoger exposiciones de artistas y diseñadores daneses. Justo al lado del Royal Café, se encuentra una tienda del exquisito relojero Georg Jensen, en la que se puede admirar la edición especial incrustrada en diamantes que la firma ha sacado para conmemorar el centenario de su nacimiento.

No hace falta ir muy lejos de aquí para descubrir algunos de los sitios preferidos de la Princesa Mary. En la sofisticada y exclusiva By Malene Birger (Antonigade 10), su majestad suele comprar algunos de los modelitos que luce; y Marianne Dulong (mariannedulong.dk), el paraíso de la joyería, es una de sus tiendas predilectas. Refinadas, clásicas, glamurosas, atrevidas, lujosas y extremadamente caras. Así son las piezas únicas que diseña el tándem formado por Marianne Dulong, la artesana creadora de la firma, y Anja Camilla Alajdi, estilista personal de la princesa.

Basta entrar en esta boutique para comenzar a sentirse como una reina. Lo mejor es concertar una cita: como todas las piezas están hechas a mano y son únicas, Marianne y Anja tratan de dar con el anillo, los pendientes o el brazalete más adecuado para cada mujer a partir del análisis de los rasgos de la cara, del color de piel, de ojos, de pelo, de la largura de los dedos. “Te ayudamos a encontrar la pieza perfecta de joyería para ti, porque en esto consiste el lujo verdadero”, nos aseguran. Fue Marianne Dulong quien creó los pendientes que la princesa Mary llevó en su boda en 2004 y que se han convertido en un verdadero símbolo de deseo en Dinamarca. Con frecuencia se puede ver a Mary Donaldson luciendo algunas de las delicatessen preciosas de esta firma exclusiva, que trabaja con oro mate y cuenta con colores propios y únicos, elaborados a partir de recetas secretas. Incluso las bolsas en las que te llevas a casa tu adquisición son super exclusivas, con un asa de cuero procedente de una fábrica artesanal de la campiña francesa.

Podemos seguir de compras por las calles Gammel Mont, Store Regnegade y Pilestrade, donde hay algunas zapaterías high end y Holly Golightly, otra parada obligada. Además de ser el nombre del delicioso personaje que interpretaba Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, es también una tienda megachic, elegante y exclusiva, de artículos de lujo en  la que encontrar los modelitos que lucen tanto los Royal como la jetset danesa. Marc Jacobs, Balenciaga, Azzaro o Dolce & Gabbana son algunas de las firmas que encontrarás.

Desde esta zona, se llega a uno de los rincones más encantadores del viejo Copenhague, la calle Nyhavn, a orillas de uno de los muchos canales que surcan la ciudad. Realmente preciosa, parece anclada en el tiempo, con decenas de barcos de época. Fue inaugurada en 1670 y al principio era conocida como un lugar en el que se daban cita prostitutas y marineros. Hoy en día, en cambio, es uno de los lugares con más atractivo de la ciudad, con casitas de colores de más de 300 años de antigüedad. Fue en esta calle donde vivió también, ni más ni menos, que el famoso cuentista Hans Christian Andersen. Junto a esta calle, se encuentra el Christianborg Palace, que alberga el Parlamento y la Corte Suprema daneses, y que, además, es usado por la familia real para varias funciones y eventos. Es aquí donde, por ejemplo, la reina recibe a embajadores y jefes de estado.

Muy cerquita, está Bredgade. Si sigues esa calle irás a parar al palacio real Amalienborg, la residencia de invierno de la Reina Margarita II y de los príncipes Frederik y Mary. Se trata de cuatro mansiones bellísimas e idénticas, una de las cuales es una especie de museo, abierto al público, que recoge la historia de las cuatro generaciones anteriores a la reina Mararita que subieron al trono danés. No hay que perderse el cambio de la guardia real, que se produce a las 12 del mediodía, a diario. Justo enfrente de Amalienborg está el imponente edificio de la ópera, la Royal Danish Opera. No te vayas de la zona sin echar un vistazo a Amaliehaven, el puerto del canal; suele haber un yate amarillo y negro, que pertenece a la familia real y en el que en ocasiones se puede ver a la reina dando un paseo.

Otro castillo real que merece la pena ver es el de Rosenborg, que antaño fue el hogar de los reyes daneses, un edificio histórico precioso, rodeado por unos jardines que hacen las delicias de los habitantes de la ciudad cuando llega el buen tiempo. Merece la pena entrar para quedarse boquiabierta con las joyas de la corona.

Gastronomía danesa

No sólo de turismo vive el turista. También de deleitar el paladar. Y para eso la capital danesa es perfecta. Es, de hecho, una de las ciudades europeas en que mejor se come. Algunos de los considerados mejores restaurantes del mundo, con más estrellas Michelin, están precisamente aquí. Como el Noma, ubicado en el barrio liberal de Christiania. Los chefs de este local, Claus Meyer y René Redzepi, son quienes empezaron a poner de moda la comida nórdica hace unos años. Se caracteriza por usar materias crudas, puras procedentes de los países escandinavos, así que nada de olivas, ni naranjas, ni frutas exóticas y, en cambio, es bienvenida la langosta de las islas Faroe, bacalao, algas de Islandia, fruta de Groenlandia. Esa fórmula ha calado y gustado tanto que no sólo este tipo de cuisine se puede degustar en el Noma, sino también en otros como AOC, Kong Hands Kaelder y NIMB Herman.

La última adquisición para la gastronomía danesa es el Geist. Al frente está el celebrity -al menos en Copenhague- Bo Bech, famoso por haber liderado durante casi 20 años el restaurante Paustian (una estrella Michelin), presentar un programa en televisión y haber escrito varios libros de cocina. “Mi comida se construye alrededor de raíces -nos explica Bech-.  Ingredientes de calidad, frescos, honestos, del terroir”.

Y estando en una ciudad real, no podemos irnos de Copenhague sin visitar La Glace. Cuentan que Hans Christian Andersen fue, durante años, uno de sus clientes habituales. Y ahora es un secreto a voces que a la reina le chiflan los pastelillos rellenos de crema de este lugar. La Glace es uno de los cafés emblemáticos de Copenhague y el más antiguo de la ciudad. Aquí el té, el café y el chocolate se sirven como se hacía en 1870, cuando se fundó: en una jarrita. En esta confitería refinada elaboran a diario algunas de las delicias preferidas de los daneses, como el Sportskage, un pastel a base de crema y nueces, o filigranas a base de mazapán, ruibarbo, fresas, y canela. Modernidad y tradición en perfecto equilibrio.

(despieces)
¿Dónde está la Sirenita?
París tiene la Torre Eiffel; Londres, el Big Ben, y Copenhague, la archifamosa muchacha con cola de pez surgida de la imaginación de HC Andersen. No obstante, hay que tener el cuenta que, para empezar, no hay una sola, sino varias sirenitas, aunque la más famosa está algo alejada del centro de la ciudad. Se puede llegar por el paseo marítimo, a lo largo de Langelinie. A pesar de su reducido tamaño, tiene carácter y mucho encanto. Merece la pena acercarse a verla. Fue donada la ciudad por Carl Jacobsen, un cervecero de Carlsberg, en 1913, por lo que esta belleza marina cumplirá un siglo el próximo año. Después del paseo, tómate una taza de café en el monísimo café Kafferiet, en Esplanaden. ¡No te lo puedes perder!

Tívoli
De acuerdo, aquí es altamente improbable que te encuentres a nadie de la familia real. Pero es de visita obligada si estás en Copenhague. Es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo y data de 1843. Aunque las atracciones y restaurantes añadidos en los últimos años le han robado parte del encanto… lo cierto es que aunque sea por ver cómo eran los caballitos de hace un siglo merece la pena darse una vuelta por este parque,

Días de calma

Si visitas Copenhague durante varios días, puede que te apetezca hacer una escapadita a Aero, una islita ubicada en el sur del archipiélago de islas que componen Dinamarca, a la que sólo se puede llegar en ferry (puedes meter el coche dentro). Cuenta con dos ciudades principales, Aeroskøbing y Marstal, ambas de cuento de hadas, así como pequeñas poblaciones que salpican los prados de intensos colores de la isla, que apenas tiene 90 km2. Un oasis de paz y tranquilidad, para desconectar y relajarse unos días, repleto de rosas que tiñen el ambiente con su delicado aroma. Merece la pena alojarse en alguno de los manoir de la isla, conservados tal cual eran hace un par de siglos, como por ejemplo Søbygaard, en Aeroskøbing. Una delicia.

Si dispones de más días, en la vecina isla de Lolland-Falster se encuentra la granja ecológica Knuthelund (http://www.knuthenlund.dk/), que sirve sus productos (lácteos, carnes,embutidos, miel, mermeladas) a los mejores y laureados restaurantes europeos. Merece la pena pasar a descubrirla y hacer una cata de sus exquisitos manjares.

Guía viajera

Cómo llegar
Hay numerosos vuelos directos desde España al Københavns Lufthavn Kastrup, el aeropuerto de Copenhague, a apenas 15 minutos en metro o en taxi de la ciudad.

Dónde dormir
Hotel Kong Arthur (Nørre Søgade, 11). Nuestro preferido. Ubicado en un edificio de 1882, es un oasis de paz y tranquilidad en la ciudad. Exclusivo y moderno, con un toque medieval, tiene la mezcla perfecta entre chic y rústico. Cuenta con el spa más grande de Copenhague, que ofrece tratamiento de salud y bienestar basados en tradiciones asiáticas. ¿Se te ocurre un plan mejor para acabar el día? http://www.kongarthur.dk Habitaciones a partir de 250 euros.

Radisson Sas Royal Hotel (Hammerichsgade, 1)  Fue el primer hotel de diseño que abrió sus puertas en 1960. El reconocido arquitecto Arne Jacobsen ideó tanto el exterior como el interior. Está ubicado frente a los jardines del Tívoli, cerca de la plaza del Ayuntamiento. http://www.radissonblu.com/royalhotel-copenhagen Habitaciones a partir de 300 euros.

NIMB Hotel (Bernstorffsgade, 5) Situado en los jardines del Tívoli, forma parte de la cadena de Small Luxury Hotels, pequeños hoteles de lujo. www.nimb.dk Habitaciones desde 1000 euros

Dónde comer.
Geist (Kongens Nytorv, 8). Última incorporación a la gastronomía de Copenhague. Hay que probar los cócteles y el laurado postre elaborado con espárragos blancos cristalizados con leche de oveja, nominado a mejor postre de Dinamarca del año. http://restaurantgeist.dk/

Noma (Strandgade 93). Considerado el mejor restaurante del mundo por la guía Michelin. Para conseguir degustar sus delicias, hay que reservar con meses de antelación.http://www.noma.dk

AOC (Dronningens Tværgade 2) Hay que destinar cerca de cuatro horas para saborear las exquisiteces de arte comestible de este restaurante de comida nórdica. http://www.restaurantaoc.dk/

Sult. (Vognmagergade 8) Los fines de semana sirven uno de los mejores brunch de la ciudad. http://www.restaurantsult.dk/en

Dónde tomar una copa

Para acabar el día, qué mejor que tomar un cocktail en Ruby Bar, en la calle Nybrogade 10. O bien pasearse por el bullicioso Meatpacking District, donde los restaurantes Fiskebaren y Nose2Trail son dos opciones interesantes, de las que no salen en las guías. En esta zona, además, hay innumerables bares para tomar la última. Los fines de semana se puede ir a bailar a Jolene y Bakken.

Más información: http://www.visitcopenhagen.com/ Oficina de turismo de Copenhague.

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