El inukshuk de Judit Colell

Realizadora, guionista y productora de cine, desde 2011 es también vicepresidenta segunda de la Academia del cine español. Asegura que el cine educa y que la educación es lo único que puede sacarnos de la inmensa oscuridad en que estamos inmersos. 

(Perfil publicado en el suplemento ES, de La Vanguardia, el 5 de enero de 2013)

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Si alguna vez se encuentran perdidos en algún lugar del Círculo Polar Ártico, traten de buscar, en aquellas tremendas extensiones de tierra helada, a estos misteriosos y toscos hombrecillos de piedra. Porque serán ellos quienes les muestren el camino de regreso a casa.  “Los inukshuks son un elemento propio de la cultura inuit y tienen que ver mucho con la espiritualidad- explica, fascinada, Judit Colell (Barcelona, 1968), directora de cine y vicepresidenta segunda de la Academia de las artes y la ciencias cinematográficas de España.

“Cuando un inuit caminaba por la nieve y se encontraba una de estas figuras, sabía que iba por buen camino. Incluso a los niños les cuentan la historia del ‘hombre del saco’ y les dicen que serán los inukshuks los que les ayudarán a salir de la oscuridad, a volver a la vida”. Esta realizadora, de mirada sensible y crítica, combativa, que maneja con destreza las historias dramáticas, sin caer en sentimentalismos, crudas, realistas, mínimas, de autor, observa la figurilla de piedra que tiene entre las manos y recuerda que la compró en un viaje que hizo a Canadá, hace ya algunos años, con su familia. Ahora, dice, la tiene colocada en el comedor. De referencia. De norte. De guía.

“En momentos como éste es muy fácil que nos desorientemos, que nos dejemos llevar, porque estamos inmersos en un mundo de oscuridad. Esta figurilla me recuerda que hay que encontrar de nuevo el buen camino. El cine, en buena medida, puede desempeñar ese rol en la sociedad. Porque educa –afirma, muy seria-. Y la educación es nuestro único inukshuk para salir de la situación en que vivimos”, asegura.

Y confiesa, algo tímida, con una medio sonrisa, que por cursi que pueda llegar a sonar, su inukshuk particular es su marido, el también cineasta Jordi Cadena. Su brújula personal y también profesional. “Es la primera persona a quien acudo para enseñarle lo que he escrito, para consultarle una idea, un problema. Él y también mis hijos, Pau y Clara, y los pocos buenos buenos amigos que tengo. Son ellos quienes me hacen volver a la tierra”.

Colell, quien junto a Cadena supo retratar, con delicadeza y sumo respeto, con pudor, el sufrimiento de una joven, Elisa K a quien un buen día le asaltan escenas de abusos sexuales sufridos en la infancia, confiesa que siente verdadera devoción por los países de las auroras boreales y las noches eternas. “Siempre digo que si me pierdo, que me busquen en Islandia. Es un país tranquilo, sumamente civilizado, avanzado, lleno de energía y la prueba es que durante todo este tiempo han sido un referente para todos en la crisis. Los ciudadanos han sabido encontrar maneras democráticas, colaborativas, de salir de ella. Deberían ser un ejemplo”.

 

——Despiece—–

Para no olvidar

A Judit no le cuesta nada confesar la fecha de su nacimiento. Todo lo contrario: le encanta. Quizás, dice orgullosa, porque aquel día, un par de siglos antes, arrancaba la Revolución Francesa, que cambiaría para siempre el devenir del mundo. Y porque aquel año, 1968, fue el del mayo francés. Quizás el espíritu combativo de las fechas impregnó a esta barcelonesa, que imprime una mirada crítica y de denuncia a sus películas.

Ahora está a punto de estrenar Radiaciones en TV3, basada en un texto de Enric Juliana y Julià de Jòdar. Y trabaja en otra película conjunta con su marido, así como en un guión propio sobre la tolerancia y el fundamentalismo de la extrema derecha y del catolicismo. “Es muy importante que Europa recuerde nuestra historia. Y el cine ha de servir para educarnos y para que no olvidemos”.

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2 Respuestas a “El inukshuk de Judit Colell

  1. Buena forma de iniciar el nuevo año, querida Cristina. Me agrada el perfil que trazas y por cierto que uno tiene más de un inukshuk en lo que va de su vida misma; como el que Judit reconoce en Jordi, como su guía particular y en la educación que tanta falta nos hace.
    Felicidades para todos tus lectores en este año 2013.
    Ramiro Arriarán

  2. Ramiro, buen año! Qué bien empezar el año y leer un comentario tuyo! Me alegro de que te guste el perfil. Si tienes oportunidad y te gusta el cine, te recomiendo alguna de sus películas, como Elisa K. Y sí, tienes mucha razón: en la vida vamos encontrando inukshuks que nos guían, como los amigos, la pareja, la familia, la literatura, el cine.. Un abrazo grande y mis mejores deseos para ti en este 2013

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