El teléfono de Antonio Resines

Se ha colado tantas veces a través de la pequeña pantalla en el salón de casa que ya casi parece de la familia. Este actor cántabro, sarcástico hasta los tuétanos, ha protagonizado las series más populares de la tele, como “Los Serrano” y ha encarnado a hombres que sufrían mucho en el cine, como en La Buena Estrella, por la que se llevó un Goya. Con ironía y buenas dosis de humor ácido se reivindica, en pleno siglo XXI, como un “pretecnológico”. A él no le des ni móviles, ni ordenadores, ni tabletas. “¡Quita, quita!”

(Publicado en el suplemento Estilos de vida, de La Vanguardia, el 28 de diciembre de 2013)

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O en texto seguido:

(Es algo más larga, esta versión, que el texto publicado . Y es que tiendo a enrollarme mucho… ¡y tuvieron que pasarle tijeras!)

No es hombre, Antonio Resines (Torrelavega, 1954), de tecnología. ¡Para nada! Basta estar un rato con él para darse cuenta de ello. En algún momento suena un móvil y entonces sorprende ver a este actor, que tantas veces hemos visto en la pequeña y gran pantalla, sacar del bolsillo un cacharro de esos que ya hace años que no se fabrican. Un Nokia antiguo, antiguo. De los primeros modelos que salieron al mercado. Parece casi un milagro que siga aún funcionando. “Es del pleistoceno”, bromea este artista cántabro. Y con ironía y también orgullo, se reivindica: “Es que yo soy pretecnológico”.

Por no tener, Resines no tiene ni ordenador. ¿Pero para qué lo quiere él?, se pregunta -y lo hace en serio-. Y aunque cuenta con una dirección de correo electrónico, explica sin tapujos ni vergüenzas, que no es él quien la consulta directamente. Es en su oficina donde reciben los mails que le envían y entonces se los imprimen y se los dan. Y así los lee él, en papel, como antes.

Y claro, de ver navegar por Internet, leer la prensa online, ver películas en streaming o escuchar música, nada de nada, y ni oír hablar de ello. Como tampoco de Facebook, WhatsApp o Twitter. Aunque últimamente algún dolor de cabeza por culpa de estas redes sociales ha tenido.“ Hay un tipo que se hace pasar por mí en Twitter. Ya le hemos dicho 20 veces que borre la cuenta, pero nada. Y tiene más de mil seguidores, ¿tú te crees? Gente que se debe creer que soy yo quien está ahí diciendo cosas, porque usa mi nombre y una foto mía”, explica medio enervado y a continuación confiesa, con cierto toque de sarcasmo que “eso me han contado porque yo nunca he visto ni Facebook ni el Twitter ni nada de eso”. Y como en una película de gángsters, realiza una pausa y con voz grave añade: “Lo eliminaremos”.

De padre abogado, Resines empezó a estudiar derecho dos años en la facultad. Por suerte, le suspendieron todo y decidió pasarse a ciencias de la información, donde se encontró con Fernando Trueba y con Carlos Boyero, y se encaminó hacia el cine. “Fue muy importante encontrarme con esta gente, sobre todo con Fernando, de cara a orientarme hacia dónde quería ir. Porque Fernando tenía muy claro que quería hacer cine y muchos nos fuimos detrás de él. Y no nos podemos quejar, a la mayoría nos ha ido muy bien”.

A Resines lo hemos visto sufrir mucho en el celuloide. Tal vez por su aspecto de hombre y normal y corriente, que te hace creer que lo que le ocurre te podría pasar a ti. En La Caja 507 asesinan a su hija; encarna a un cuarentón castrado que se enamoraba de una tuerta, Maribel Verdú, en La Buena Estrella, a un viudo que no tiene buena relación con su hijo en Carreteras Secundarias y a un cincuentón cuyo matrimonio se va al garete en El tiempo de la felicidad. Para rematar, en Otros días vendrán es un viudo cuyo hijo se ha suicidado. Y a pesar de todo, dice Resines que es un tipo feliz.

“No sé por qué me dan esos papeles. Porque no soy viudo, que conste. Tendré que reflexionar sobre el asunto. Igual me ven cara de viudo, qué quieres que te diga”, ríe.  Y antes de despedirse, este actor, sarcástico hasta la médula, espeta: “Oye, que cuando se publique esto, que no me mandes nada, que no lo voy a ver. En todo caso, ya me avisarán. Y si no me gusta, te denuncio”.

El rey de la pequeña pantalla

Hace tres décadas que Antonio Resines se pasea por televisión. Es un medio en el que se siente como pez en el agua, dice. “Si te fijas en mi trayectoria, y para eso le das a un botoncito y lo ves rápido, llevo haciendo tele desde los años 80 y me encanta”. Así, ha protagonizado historias míticas comos “Eva y Adán, agencia matrimonial”, junto a Verónica Forqué; “Los ladrones van a la oficina”; o la popular “Los Serrano”, entre muchas otras.

A finales de noviembre, por sus interpretaciones en la pequeña pantalla, lo galardonaron con un premio de honor en la 11ª Edición del Festival Zoom de Igualada.“Cuando me llamaron para decirme que me daban este premio, me dio un sobresalto, porque al pronto pensé que iba a ser a toda una vida y eso ya es más árido”, bromea.

Para Resines, la televisión es tal vez la única salida que hay para el mundo del cine hoy día. “Estamos haciendo películas en unas circunstancias cada vez peores. Y los profesionales de este sector, que son miles de personas, tendrán que trabajar en algún sitio. No vamos a quedarnos de brazos cruzados. Y la tele es una salida. Además se ha demostrado que funcionan muy bien las pelis que se hacen para este medio”.

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