Los caracoles de Vicky Peña

Se ha hecho con todos los reconocimientos y premios de teatro posibles. Su  papel como Blanche DuBois en Un tranvía llamado deseo es antológico, como también el de la esposa vengativa en Follies o el de la protagonista de Homebody/Kabul o la de La reina de la belleza Leenane. Cuesta escoger.  

(perfil publicado en el suplemento Estilos de Vida, de La Vanguardia, el 10 de mayo de 2014. Las fotos son del fotoperiodista David Airob)

 

Captura de pantalla 2014-05-11 a las 17.17.38 Léelo en PDF: Los caracoles de Vicky Peña

Llegeix-lo en PDF (Versió en català): Els cargols de Vicky Peña

Es, seguramente, una de nuestras mejores actrices. No hay aficionado al teatro que no la conozca. Y sin embargo, Vicky Peña (Barcelona, 1954) se mueve por las calles de Barcelona casi invisible, sin despertar demasiado revuelo. Con su boina de lana y su mochila de lunares a la espalda llega, alegre y discreta, al Teatre Lliure de Gràcia, donde hace nada ha cantado a Kurt Weill y a donde ha vuelto para trasladarnos a Afganistán y revolvernos nuestra conciencia de occidentales.

Peña creció entre bambalinas, viendo a sus padres, los actores Felip Peña y Montserrat Carulla, sobre el escenario. Y sin embargo, a ella ni se le pasó por la cabeza de niña poderse dedicar a aquello. Así que estudió enfermería, aunque la aventura duró un suspiro, lo que tardó en darse cuenta de que a ella lo que de verdad le gustaba era el teatro.

Entonces apenas tenía 21 años y desde aquel momento no ha dejado de hacer cine,  televisión, doblaje. Y, sobre todo, teatro que es donde ha conseguido todos los premios y reconocimientos posibles, desde varios galardones Max al Premio Nacional de Teatro o el reciente Premio Ceres a la mejor actriz por su interpretación de la bibliotecaria María Moliner, primer mujer candidata a formar parte de la Academia de la Lengua.

“Siempre intento aportar el máximo de mi sinceridad a los personajes, por un lado y por otro, intento ver qué tienen ellos a lo que yo me pueda aferrar. Recorro un doble camino e intento encontrarme en el medio. Y al final, el personaje acaba siendo lo que soy yo”, explica.

Es así como Peña se zambulle en repertorios complicados, a veces oscuros, como el de la mujer protagonista de Homebody/Kabul, dirigida por Mario Gas. “Es una de esas obras de teatro en que siento que explicas realmente algo al público, no sobre mí, sino sobre el tiempo en que nos ha tocado vivir, sobre cómo pasa la vida, qué hacemos, qué no hacemos. Me siento muy implicada en esta pieza, que tiene un texto magnífico y creo que desconcertante para el público, aunque conmovedor”.

Ahora la actriz recupera la primera parte de esta obra, un monólogo, y vuelve a subir a los escenarios con ella. Primero en el Teatre Lliure, en Barcelona. Luego girará por Catalunya para a continuación saltar a España. El texto lo ha traducido ella del original, algo que ya hizo con La reina de la belleza de Leenane, también dirigida por Gas. “A veces estás ensayando un texto y hay una frase no te entra o te cuesta mucho decirla. Yo soy de las que entonces va al original a buscar qué dice, y entonces propongo adaptaciones porque el personaje, al final, lo tienes que defender tú. Cuanto mejor te vaya el vestido a medida y mejor te encuentres con él, mejor podrás interpretar tu papel”, considera, y añade “Pero sí, lo reconozco, soy quisquillosa con la lengua”.

A la actriz le fascinan las formas del caracol. Espirales que giran, eternas, un círculo que nunca se cierra, dinámicas. que a veces suele relacionar con aspectos de la vida. “Circulan, fluyen, y a pesar de dar vueltas nunca pasan por el mismo lugar. No son siempre iguales, algo que me resultaría asfixiante, sino que se mueven, en un sentido u otro, se abren o se cierran en función de la dirección de la espiral”, explica Peña. Y en forma de caracol la actriz tiene desde anillos hasta pendientes, e incluso un agarrador de moños. “Me parecen una buena metáfora de la vida”.

(Despiece)

En familia

“No sé si soy la musa de Mario [Gas, su marido], pero sí soy una actriz con la que trabaja cómodo y con suficiente confianza como para discutir si es necesario con total tranquilidad. Somos una familia del oficio, ¿qué quieres?”, se encoge de hombros esta actriz, que también ha coincidido sobre el escenario en varias ocasiones con su madre; ha estado bajo las órdenes de su padre en algunos doblajes; y en ocasiones, también, ha trabajado junto a sus hijos.

“Recuerdo con especial cariño una ocasión en que coincidí con mi madre y mi hija, Miranda Gas. Entonces ella debía tener 15 años. Era una obra en que yo interpretaba a una actriz que viaja mucho por Suecia y que había dejado a la niña a cargo de mi madre para que la criara. En una escena, estábamos las tres sobre el escenario: abuela, madre e hija. Aquel momento fue un regalo, un lujo, un instante precioso que recuerdo con sumo cariño”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s