El libro de Mariano Barbacid

Debe ser uno de los pocos gatos gatos que hay en Madrid, con cuatro abuelos madrileños. Descubrió el primer oncogén en los 80, lo que supuso un avance increíble para la comprensión del cáncer. Es, sin duda, uno de los científicos más brillantes de España y de los más eminentes oncólogos en el mundo. Acaba de ser investido Doctor Honoris Causa por la Universitat de Barcelona.

(Perfil publicado en el suplemento Estilos de vida, de La Vanguardia, el pasado 23 de agosto de 2014)

 

Fotos: Xavier Cervera

Fotos: Xavier Cervera

 

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O si lo prefieres, en texto seguido:

Cuando le preguntan por qué decidió dedicarse a estudiar el cáncer, a Mariano Barbacid (Madrid, 1949) le gusta parafrasear algo que suelen decir los montañeros: “Escalé esa montaña simplemente porque estaba ahí”. Para el codescubridor del primer oncogén [genes que de estar mutado propicia la aparición de un tumor] y uno de los científicos españoles más brillantes y de mayor prestigio internacional, el cáncer “es un reto enorme de nuestra sociedad. Llegar a entender por qué una célula sana se maligniza es lo que me atrajo y me interesó”, confiesa.

Que Barbacid decidiera estudiar bioquímica se debe en buena medida a un librito que una maestra le recomendó cuando él apenas tenía 12 años. “Era una mujer excepcional. Se llamaba Carmen y era la madre de un compañero. Nos impartía ciencias en el colegio y luego a unos cuantos chavales nos daba clases de refuerzo particulares. Luchó mucho por una docencia pública y de calidad”, recuerda este oncólogo.

Además, a Barbacid empezó a explicarle más cosas, fuera del currículo escolar, desde cómo era la estructura del átomo hasta el principio de incertidumbre de Heisenberg. “¡Claro que yo no lo entendía todo, era pequeño! Y de hecho hay cosas que sigo sin entender”, bromea.

También le recomendó que se comprara un librito. Y allá que fue él a la Feria del libro de Madrid a por él. Estaba en francés y lo leía con un diccionario al lado y mucho empeño. “Fue aquí –dice señalando con cuidado un dibujo en una de sus páginas- donde vi por primera vez la estructura de doble hélice del ADN, que se había descubierto pocos años antes. Aquello abrió enormemente mi curiosidad y fue tan importante para mí, para mostrarme lo que me gustaba y a lo que quería dedicarme, que lo guardo como oro en paño. ¡Y tiene exactamente 50 años!”.

Después de licenciarse en química, porque “bioquímica ni existía, imagínate si soy antiguo”, se doctoró en Madrid y se marchó para Estados unidos a investigar. 20 años más tarde volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dirigió desde el 98 hasta el 2011, y que hoy en día se sitúa a la cabeza de la investigación mundial. “Estoy muy satisfecho y orgulloso de haberlo montado”, afirma, como también debe estarlo de ser uno de los cinco únicos españoles que forman parte de la Academia Estadounidense de las Artes y las ciencias.

De profesión, curioso

Otra de las cosas que le chiflan a Mariano Barbacid, además de la biología molecular, es el universo. Le gusta plantearse cuestiones como “cuándo empieza, si es que realmente empieza, porque eso es algo que siempre ha estado ahí. Por qué hay materia y tan poca antimateria.. ¡Ah, me fascina!”. Lo que pasa es que en esta vida no se puede con todo. Y si uno quiere tocar el piano, no sólo tiene que estudiar, también tiene que tener una cierta habilidad. “Y yo la tenía para la biología, no para la astronomía. No es que se me diera mal, pero no era lo mío. Con las matemáticas no me sentía tan a gusto como con la química”. Quién sabe qué hubiera pasado si hubiera cambiado los microscopios por los telescopios…

 

Cuenta Barbacid que un cuatrimestre dio clases en la universidad, en Madrid. Un día escribía en la pizarra cuando comenzó a sentir un revuelo. ”Me asusté porque era la época en que se repetían los avisos de bomba”. Al girarse y preguntar qué ocurría, los alumnos le espetaron que “era la hora”, mientras recogían para irse. “No me gusta dar clases en el sentido docente de la palabra, pero sí comunicar a personas que estén interesadas”.

 

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