Sobre este blog

Mi cementerio de palabras

Curiosa empedernida y contadora de historias. Confieso que las palabras me dan cierta nostalgia y que, por eso, las colecciono. Las guardo en mil tarros de cristal que reparto por casa. En las estanterías, en la cómoda, debajo de la mesa del comedor, en la nevera. A veces se agolpan en mi boca, impacientes por salir, y, entonces, me gusta decirlas decirlas flojito, despacio, deleitándome en su forma, en su sonido. “Re-pan-ti-gar-se”. Me gusta jugar con ellas, convertirlas, domarlas, experimentar, hacerlas rabiar, aunque sea sólo un poquito. Y también cuidarlas y mimarlas.

Y lo hago como periodista. Desde hace algunos años, escribo sobre ciencia, arte, tecnología y pensamiento en varios medios. Y me pasa que, en muchas ocasiones, hay palabras que se pierden, que quedan en el olvido entre los cables, bit, y chips del ordenador. Por eso, este blog pretender ser -parafraseando el título del portugués José Luis Peixoto– un cementerio de papel, en el que, además de recoger las historias que publico, esas palabras sean rescatadas y encuentren asilo.

Bienvenidos a la república independiente de las palabras

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